“La experiencia de Tuuli: lactancia en un parto de trillizos”

Compartimos con vosotros a través de una entrevista, la experiencia de Tuuli con la lactancia materna de sus bebés Alexander, Axel y Amaya.

¿Cuál fue tu reacción cuando te dijeron que ibas a tener trillizos?

Fue un shock total pero también un momento de alivio. Os cuento…
Todo empezó cuando dio positivo la prueba de embarazo, poco después fui al médico en la primera ecografía no pudieron ver nada, aunque en la analítica tenía el nivel del hormonas alto.

Me repitió la prueba 2 días después, la hormona HCG se había duplicado, como suele pasar. La eco tardó una eternidad y vi las caras serias de los médicos, supe que algo no iba bien. Nos explicaron que no se podía ver nada en mi útero pero que había una mancha en mi trompa izquierda. El diagnóstico: embarazo ectópico, me hicieron una laparoscopia esa misma noche. A las 2 de la madrugada me desperté de la anestesia, casi me puse a llorar porque me dolía mucho y pensaba que me habían quitado la trompa como estaba planeado, pero mi marido me tranquilizó y contó que no.  Cuatro días más tarde me mandarían a casa sin tener claro si estaba embarazada o no. “¡Esto es muy raro!” me dijeron los médicos.

La semana siguiente tuve eco y por fin todo empezó a tener sentido. Primero nos dijeron que eran dos pero que querían hacer otra eco con un aparato mejor, y entonces ya pudimos ver los tres embriones. Me puse llorar y después tuve un ataque de risa. ¡Menudos polizones mis bebés!

¿Pensaste que criar a tres bebés a la vez sería muy diferente a tener 1 o 2?IMG-20150416-WA0006

Durante el embarazo no pensé mucho en criarlos. Solo quería que el embarazo fuera bien. Cuando llegué a las 25 semanas estaba quizás más tranquila, porque si nacían tendrían más posibilidades de sobrevivir. Nacieron en la semana 32 de gestación y estuvimos 6 semanas en el hospital.

¿Cómo ha sido tu crianza durante este tiempo?

Lo más difícil fue cuando estaban en las incubadoras llorando y no podías hacer nada. Pero durante las 6 semanas en el hospital hubo cosas buenas también. Como no tenía casi nada de experiencia, pues me fue bien todo lo que me enseñaron las enfermeras. En el hospital los niños se acostumbraron a comer cada tres horas y en casa quisimos mantener ese ritmo. Yo creo que con tres bebés hubiera sido muy difícil que comieran y durmieran a demanda. Sé que hay algunas familias que lo hacen pero supongo que tienen ayuda en casa.

IMG-20150417-WA0005El ritmo y la organización siempre han sido las claves para no perder la cabeza. En la calle siempre me preguntan lo mismo: “¿cómo lo haces con tres bebés? yo con una me vuelvo loca”. Agobiarme sería un lujo que no me puedo permitir, así que no me queda otra que adaptarme. Mi marido y yo no discutimos porque no tenemos tiempo. Por las noches prefiero ver una película y hacer una buena cena, que quejarme. Cuando duermen la siesta, aprovecho para hacer tareas de casa y comer con calma. A veces la casa está bastante desordenada pero si hace buen día prefiero dar un paseo. No salgo cada día porque hay que hacer 2 viajes con el ascensor, vestirles, preparar la bolsa y cuando estás a punto de salir ¡alguno tiene caca! Si he quedado con alguien empiezo a preparar todo 2 o 3 horas antes de salir.

A veces no salgo porque no tengo ganas de hablar con la gente. Siendo finlandesa, tengo más necesidad de mi espacio personal. El cochecito de 3 llama un montón la atención, en una hora me paran por lo menos 20 o 30 veces. Nunca me costumbraré a las miradas y los comentarios. “¡UUUUYYY qué trabajo!”, “¡UUUUYYY qué horror!”, “¡UUUYYY qué guapos!”, “¡UUUUYYYY mira,  mira, tres bebés iguales!”, “¿Son todos tuyos?”, “¿Cómo lo llevas?”… Me gusta hablar con la gente, sobre todo con otros padres, pero a veces las miradas y los comentarios son muy agobiantes y sólo tengo ganas de decir que son mis hijos y no animales de circo 🙂

¿Pensaste que ibas a poder darles el pecho? 

Leí mucho sobre el tema y parece que son pocas mujeres las que lo hacen. Mi objetivo fue darles leche materna por loIMG-20150417-WA0007 menos los 2 primeros meses.  Como eran muy pequeños al nacer (1.5 kg cada uno) no sabían mamar y tuve que empezar con el extractor. Tenía muchos dolores por la cesárea y al principio no salía casi nada de leche. Luego costó mucho enseñarles a mamar. Tuve que empezar con la pezonera pero también costó dejarla.

Cuando nacieron no tenían el instinto de mamar todavía; luego sabían mamar pero también tenían que tragar y respirar, y todo eso a la vez es difícil para los prematuros.

¿Te recomendaron darles el pecho o te lo desaconsejaron? 

Sí, me lo recomendaron en el hospital, pero algo más de ayuda me hubiera ido bien. Tampoco yo tenía energías para buscarla. Además todo el mundo tenía su opinión sobre el tema. Algunos pensaban que era una madre maravillosa por hacerlo y otros pensaban que era una locura. Intenté ignorar los comentarios pero lo que más rabia me daba era cuando la gente decía: “¿Por qué no les das biberón? ¡Es mucho más fácil! A mi hijo no le ha pasado nada….” Bueno. Tal vez no es necesario tomar siempre el camino más fácil. Tenía un motivo muy importante para seguir con la lactancia aunque fue difícil.

A las dos semanas de vida a mi niña le diagnosticaron enterocolitis, una enfermedad típica en los prematuros. Al principio fueron dos semanas de dieta absoluta con alimentación parenteral y antibióticos. Luego dos semanas más. Casi la tuvieron que operar.

La niña tenía vías puestas en ambos brazos y por eso era muy complicado cogerla en brazos. Durante ese tiempo ella se acostumbró a tomar la leche en jeringuilla o en biberón. Nunca aprendió a mamar muy bien. Los pediatras me aconsejaron darle a ella toda la leche materna posible porque tenía el intestino muy sensible; así que decidí seguir con la lactancia materna como fuera.

¿Cuánto tiempo les has dado el pecho?

6 meses. Solo las IMG-20150416-WA00076 primeras semanas fue lactancia exclusiva. Al salir del hospital, tuvimos que darles fórmula porque mi leche no llegaba para todos.

Después de un mes en casa  ya tenía una buena rutina. Como la nena no mamaba muy bien, tomé la decisión de darle sólo biberón (pero de leche materna, claro). Los chicos tenían más costumbre, así que cada 2 tomas tenía a un niño en el pecho y a la vez hacía extracción con el sacaleches. Así estimulaba los dos pechos a la vez.

En una cita con la matrona le pedí consejo sobre cómo podía aumentar la producción de leche. Calculaba que me sacaba unos 700-800 ml al día. Suficiente para uno quizás, pero no para tres.  Primero me dijo que era muy difícil dar el pecho a 3 bebés y yo pensando “¿me lo dices o me lo cuentas?”. Le contesté (casi enfadada) que ya sabía que era difícil, no hacía falta que me contara cosas que ya sabía.

A mi marido le hicieron contrato fijo dos semanas antes de que nacieran los bebés. Tuvimos una suerte increíble. Entonces él pudo aprovechar las vacaciones, el permiso de paternidad y, entre unas cosas y otras,  se pudo quedar casi cuatro meses en casa con nosotros. Cuando tuvo que volver a trabajar, los niños tenían 6 meses. Me daba cuenta que preferían más el biberón que el pecho. Cosa que muchas veces pasa con la lactancia mixta.

Al mismo tiempo, yo también necesitaba un poco más de libertad porque durante este tiempo me estaba haciendo la extracción cada tres horas. El destete fue muy fácil porque ya estaban acostumbrados al biberón. Creo que fue más duro para mí, a pesar de todo el esfuerzo, sentía una culpabilidad tremenda. Cosa de madres, supongo. Las hormonas hacen lo suyo también.

¿Recomendarías a otras mamás de partos múltiples que dieran el pecho?

¡Claro que sí! Ha sido una de las experiencias más bonitas de mi vida.
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¿Qué consejos les darías?
Tómate tu tiempo, ten mucha paciencia y no te rindas aunque parezca difícil. El descanso es muy importante para la producción de leche. Y si tu leche no es suficiente, la lactancia mixta es una buena alternativa también. Tampoco es tan fácil con el biberón, de hecho, hay 8 pasos para dar un biberón a un niño: comprar la leche, lavarse las manos, lavar el biberón, secarlo, esterilizar la tetina, hervir el agua, medir, mezclar… mientras que dar el pecho tiene un paso único: Poner al niño (o niños) al pecho 😉