Cuando el momento del destete no lo decide tu pequeño… Mi experiencia

Sabemos de la importancia de la lactancia materna, conocemos sus múltiples ventajas y disfrutamos de ella mientras la estamos viviendo con nuestros hijos, pero pocas veces se habla de ese momento que de forma inevitable tarde o temprano va a suceder: el destete.

Deseamos que sea un destete en el cual ni el niño ni la mamá sufran, y que sea el fin de una preciosa etapa sin que nadie salga perjudicado de ninguna manera. Pero no siempre es así, de hecho, pienso que no es tan sencillo que siempre sea algo que en el mismo momento suceda, que el bebé decida destetarse justo cuando la madre también lo desee, si lo pensamos lo más normal es que no ocurra a la vez, podemos esperar a que sea el niño es que marque el ritmo y de esa forma nosotras aunque en ese momento deseáramos seguir, como lo habitual es que sea un destete progresivo y dure su tiempo, irnos preparando para no pasarlo mal. En cambio puede suceder que circunstancias de la vida nos empujen a ser nosotras las que queramos destetar voluntariamente y para ello necesitemos acelerar el ritmo sin que nuestro pequeño lo desee, y para ello tengamos que buscar la manera más “fácil” de hacerlo en la que a pesar de ser algo que no ha decidido él, lo pueda sobrellevar lo mejor posible. Eso nos pasó a mi hijo a mí.

Chema tenía 20 meses cuando me quedé embarazada de mi hija, nuestra lactancia tuvo un duro inicio pero tras superarlo chemayyofue una lactancia muy feliz que disfrutamos muchísimo ambos. Desde el principio del embarazo comencé a tener molestias y no tardó en aparecer la agitación por amamantamiento, algo que no creí que llegaría a experimentar y para lo cual no solemos estar preparadas, algo de lo que apenas se habla porque es un lado “oscuro” de la lactancia, un momento que no supone placer para la mujer que amamanta y que muchas madres se callan y sienten en soledad, generando en ella sentimientos encontrados en los cuales se desea destetar pero se siente tristeza por tu hijo… La agitación por amamantamiento consiste en un rechazo visceral a dar el pecho al niño, una necesidad extrema de apartarlo cuando mama con un sentimiento de culpa enorme, suele darse con niños mayores que maman (más de 1 año), en madres embarazadas o con lactancia en tándem, en la cual el rechazo es hacia el niño mayor, puede ocurrir todos los días o solo algunos, o en todas las tomas o solo algunas, en concreto las de la noche suelen ser peor toleradas por la madre que sufre agitación, ocasionalmente también puede aparecer con la ovulación o en días del periodo.

Cada mujer debe analizar su situación y actuar en consecuencia, ver si puede evitar las tomas que peor tolere, hablar con su hijo en el caso de que su edad y nivel de compresión pueda ayudarle para evitar esos momentos y negociar algunas tomas, conocer lo que le está pasando intentando hablar con otras madres que hayan pasado por ello, para saber que es algo natural que le sucede a más madres lactantes. En ocasiones será suficiente con modificar algunas tomas y llegar a acuerdos con el niño, pero otras veces la madre decidirá destetar parcial o completamente y despedirse de la etapa de lactancia materna dando paso a una nueva, en la cual los “momentos de teta” tendrán que sustituirse en “momentos de mimos con mamá”. Cuando el destete sea parcial la mayoría de las veces suele ser suficiente con el destete nocturno.

En mi caso concreto después de experimentar la agitación tomé la decisión de un destete definitivo,  ya que tampoco me veía capaz ni con ganas de una lactancia en tándem cuando naciera mi hija. Deseaba cerrar esa etapa con mi pequeño para dar paso a otra, mi cuerpo así me lo pedía, aunque mi mente y corazón sentían que él no estaba preparado, deseaba respetarme a mi misma para de esa forma también respetarlo a él, nuestra lactancia había sido preciosa y no me parecía un buen gesto continuarla sin que yo pudiera disfrutar de ella, mi hijo no merecía eso, tenía que encontrar el modo de hacerlo para que él lo aceptase de la mejor forma posible. Ahora la naturaleza quería que mi cuerpo se centrara en el bebé que crecía dentro de mi, pero yo podía darle a mi niño todo el amor que le daba a través de la teta con otros mimos que poco a poco deberíamos ir descubriendo.

¿Cómo hicimos? De día fue relativamente sencillo, fue cuestión de unos pocos días distraerlo en los momentos en los cuales él solía mamar, anticipándome a ellos cuando era por hambre dándole algo de comer, y cuando era por mimos pues jugando o saliendo a la calle, haciendo algo que a él le gustara. No siempre le parecía bien, y por ello no lo hice de forma radical, fui poco a poco, avanzando cada día un poco más.

Mi hijo solo sabía conciliar el sueño con el pecho, en su siesta y de noche, además todavía hacía algunos despertares nocturnos en los cuales necesitaba del pecho para seguir durmiendo, ya que siempre hemos colechado. La tarea más difícil era esa.

Lo primero que hice fue el destete de día como he dicho antes, distrayendo y anticipándome, lo segundo retirar el pecho en la siesta, que tuvo como consecuencia dejar de dormirla, estuve un tiempo intentando dormirlo de otro modo, en el cochecito, acurrucándolo, etc, pero no hubo manera, así que se acabaron las siestas, de noche estaba más cansado y se adelantó la hora de dormir, lo fuimos compensando con eso. Lo tercero fue el destete en los despertares nocturnos, que duró unas tres semanas, para ello fue INDISPENSABLE la ayuda de papá, sin él todo hubiera sido mucho más difícil, cada vez que Chema se despertaba era su padre quien lo cogía en brazos para volverlo a dormir y le ofrecía agua, al principio él no lo aceptaba, lloraba, si se calmaba rápido seguía su padre con él hasta que se volviera a dormir, que a veces era mucho tiempo, si lloraba muchísimo le acababa dando yo el pecho, así despertar tras despertar, noche tras noche, noches duras, en las que además de ver que Chema no lo pasaba bien, yo con mis hormonas del embarazo al verlo así sufría muchísimo, pero cuando tenía que darle el pecho lo pasaba francamente mal, así que aunque a veces quise tirar la toalla, tenía a mi pareja a nuestro lado que ayudaba y estuvo en cada momento ahí para calmar a nuestro pequeño. Un día Chema fue reduciendo esos despertares, bebía agua y seguía durmiendo, o mamaba un segundo después de haber llorado y se dormía. Su cuna la teníamos sin los barrotes pegada a nuestra cama de 1,50, en sidecar, y una modificación que ayudó fue cambiar nuestras posiciones, siempre había dormido papá, mamá y Chema, ahora pasó papá a estar en medio, para atender mejor al pequeño. A las tres semanas aproximadamente Chema dejó de despertarse de noche y dormía toda la noche de seguido. Solo mamaba para coger el primer sueño, y al despertarse.

El cuarto punto fue eliminar la toma al despertar, fue muy paulatino, ya que dependía del día era más fácil o más difícil, pero en unas semanas lo conseguimos. Chema que solo desayunaba teta comenzó a querer desayunar otras cosas porque se levantaba con hambre.

Solo quedaba la toma del momento de ir a dormir. Pero esa tardamos en eliminarla 2 meses después de todo lo anterior, en total el destete definitivo fueron unos 4 meses desde que empezamos, pensábamos que él iría dejando esa toma solo, que como la producción caía a medida que se acercaba la mitad del embarazo se destetaría, pero no ocurrió eso, él no se destetaba, necesitaba el pecho para conciliar el sueño, hasta que un día papá quiso comenzar a dormirlo él, y para nuestra sorpresa Chema se dormía con su padre después de leer un cuento, o ver algún vídeo en el móvil, incluso más rápido que con la teta, ya que el tema sueño era otro cantar porque a él siempre aún con pecho le ha costado mucho conciliarlo. Estuvo una buena temporada durante el embarazo durmiendo estupendamente con su padre, y cuando ya se dormía me iba yo a la cama. Había finalizado el destete, 4 meses después de haberlo comenzado, Chema tenía 2 años.

¿Qué pasó cuando nació su hermana? Pues ya cuando se acercaba la fecha de nacimiento a Chema empezó a volver costarle mucho conciliar el sueño, tardaba horas (hasta 2…) hasta que se dormía, lloraba cuando se acercaba el momento de dormir. Y la única solución que encontramos fue dormirlo en el coche, y así aunque parezca una locura hemos estado unos meses, era como se dormía tranquilo, sin llorar, y él mismo lo pedía cuando llegaba la hora, irse a dar una vuelta en el coche con papá.

Nació Manuela, y Chema quiso volver a mamar, se lo expliqué que la teta era para Manuela pero que él podía abrazarse a ellas, y desde entonces se acurruca en mi pecho y hace como si estuviera zugando, es su forma de “tomar el pecho” como él dice, está feliz, y 5 meses y medio después de hacer nacido su hermana, ya no se duerme en el coche (salvo momentos puntuales) pero se duerme con mamá en la cama, después del cuento, y al lado del pecho. “Mamá ahora pecho” cuando hemos terminado el cuento se acurruca y a dormir. Ahora somos 4 en la habitación pero los primeros que nos acostamos somos él y yo.los-tres

Yo estoy feliz, feliz porque aunque este camino ha tenido sus momentos difíciles, con el apoyo de la persona que tengo al lado, hemos conseguido en nuestra familia encontrar cada uno nuestro sitio y nuestra forma de sentirnos lo mejor posible.

Ahora no pienso cómo se destetará Manuela, no digo “cuando ella decida dejarlo” porque desconozco que pasará, lo único que deseo y espero, es que ambas lo llevemos lo mejor posible. Es un momento que llegará cuando tenga que llegar, y nosotras lo haremos lo mejor que podamos.

Cuando una etapa se cierra es necesario despedirnos de ella y dar la bienvenida a la siguiente… En la vida cuando algo parece un final, es realmente un nuevo comienzo.