Parto por cesárea y lactancia

En la reunión del pasado 30 de junio hablamos de la lactancia en los partos por cesárea. Aunque más adelante dedicaremos otra reunión al mismo tema, Susana, Lola y Elena nos han adelantado algunos de los contenidos para elaborar esta nueva entada de nuestro blog.

Introducción

El primer concepto que una mamá ha de tener claro cuando se le advierte, o cuando se encuentra ante la situación de que le deben practicar una cesárea, es que ésta es un parto y que como en cualquier parto la consecuencia será la de dar a luz uno o más bebés.

Expresiones inadecuadas como “sacar al niño” contribuyen a que muchas madres se sientan frustradas al saber que ésta es la manera en la que llegará al mundo su hijo. Cariñosamente podemos hablar de que nuestro hijo llegará al mundo “por la ventana” en lugar de “por la puerta”, y valorar que lo realmente importante es que el bebé y la madre se encuentren bien tras el parto. Esta reflexión no pretende justificar el gran número, excesivo, de cesáreas que se practican, muchas de las cuales son perfectamente evitables, ya que no son motivadas por problemas físicos del bebé o de la madre.

Motivos más comunes del parto por cesárea

Definimos el parto por cesárea como aquél en el que se practica una incisión quirúrgica en el abdomen en primer término y otra en el útero en segundo término con el fin de extraer al bebé y la placenta que lo alberga. La cesárea más común es aquella denominada “del segmento inferior”, consistente en realizar un corte transversal justo por encima del borde de vejiga.

En ocasiones la cesárea se programa de antemano (cesárea electiva). Otras veces la intervención se decide durante el parto por algún problema inesperado (cesárea de recurso).

Las cesáreas electivas se programan antes de que la madre esté en trabajo de parto por distintos motivos, como desproporción pelvifetal, presentación anómala del bebé, factores uterinos (cesáreas previas de la madre por ejemplo) o peligro de pérdida aguda de visión en el parto debido a los pujos, en caso de mamás con una alta miopía o glaucomas, entre otras.

Las cesáreas de recursos se realizan durante el trabajo de parto, y suelen practicares al detectar el especialista riesgo de pérdida de bienestar fetal o en caso de la detención de la progresión del feto y/o la dilatación.

A la hora de decidir sobre esta intervención, existe un alto componente de subjetividad por parte de los profesionales que asisten o van a asistir el parto. La opinión del obstetra cuenta en gran medida a la hora de practicar o no una cesárea.

Falsas creencias entorno al parto por cesárea y la lactancia. Realidad y alternativas

Tras una cesárea, tarda más en subir la leche”

La lactogénesis o producción de leche, está provocada por la expulsión de la placenta y los cambios hormonales que esto desencadena. Esto ocurre en IGUAL momento en el parto vaginal o por cesárea.

No se debe amamantar hasta que no se elimine la medicación”

La mayoría de la medicación utilizada es compatible con la lactancia y el lactante (www.e-lactancia.org)

No se debe / no se puede amamantar cuando existe anemia postparto”

Es muy adecuada la LME en caso de anemia, al ser más probable el retraso de la aparición de menstruación y por tanto, de hemorragias.

La madre debe permanecer en reanimación un largo período de tiempo”

En la mayoría de los casos, no es necesario que el tiempo de observación de la madre sea en reanimación o separada del recién nacido.

El recién nacido no debe permanecer en contacto físico con la madre para que ésta descanse, no se caiga, no tenga frío/calor, etc.”

La primera recomendación para amamantar tras la cesárea es NO SEPARAR a la madre del bebé, para facilitar un buen agarre espontáneo, evitando así molestias como grietas, etc. y favorece la formación del vínculo madre- hijo.

El bebé puede padecer una bajada de glucosa si toma sólo calostro”

Biológicamente el bebé está preparado para recibir “sólo” unos pocos mililitros de calostro.

Prevenir hacia una lactancia exitosa tras un parto por cesárea

Hay estudios que confirman que las madres que dan a luz por cesárea tienen un riesgo tres veces mayor de abandonar la lactancia en el primer mes de vida de su hijo. Este riesgo se achaca por un lado a las dificultades que la madre encuentra para amamantar a su hijo tras la intervención, y por otro, a los obstáculos que las falsas creencias anteriormente mencionadas añaden a esta situación.

Para prevenir este riesgo de abandono de la lactancia, proponemos:

  • Acudir al hospital bien informadas

    Es importante conocer de antemano las prácticas habituales que se llevan a cabo en el hospital en el que vayamos a dar a luz, y en caso de no estar conformes con ellas, tratar de cambiarlas: tipo de anestesia, calmantes, separación madre-hijo, suministro o no de biberones y/o chupetes, etc.

  • Plan de parto

    El Servicio Extremeño de Salud de Extremadura proporcionará a partir de la semana 28 de gestación a todas las madres un plan de parto. Este documento sirve para que la embarazada deje por escrito sus deseos y expectativas en relación al momento de parto.

  • Apoyo del entorno sanitario

    Es importante que un buen asesor en lactancia nos apoye desde el primer momento, nos informe y resuelva todas las dudas que nos irán surgiendo.

  • Apoyo del entorno familiar

    Es conveniente dar instrucciones claras nuestros acompañantes acerca de cómo queremos que se desarrollen los acontecimientos, por si no nos encontramos en las condiciones físicas idóneas para hacerlo por nosotras mismas: atender al bebé, nos lo den cuando lo queramos amamantar, etc.

  • Adecuado ambiente en la habitación

    La madre y el bebé requieren un entorno de tranquilidad para comenzar la lactancia. Hay que ser cuidadosos con el exceso de visitas, que pueden distraer la atención de ambos.

  • Prendas de vestir adecuadas

    La madre necesita para amamantar a su hijo prendas abotonadas en el pecho, que a su vez sean cómodas y faciliten la labor del personal sanitario.

  • Cojín de lactancia y extractor de leche.

    En ocasiones, las molestias de la madre a la hora de amamantar se pueden suavizar haciendo uso de un cojín de lactancia o de cualquier otro cojín o almohada que la ayude a sujetar al bebé y encontrar la postura adecuada.


  • Los extractores de leche pueden ayudar a la madre, en caso de que no sea capaz de encontrar la postura para amamantar, a dar a su hijo su propia leche a través de otros medios. También puede ayudar a que la madre cobre confianza, al comprobar que tiene leche para alimentar a su bebé.

Conclusiones

Pese a que la lactancia tenga un comienzo complicado, siempre es posible revertir esta situación y conseguir que ésta sea todo un éxito.

La lactancia, en cualquier tipo de parto, pero especialmente en el parto por cesárea, es la mejor vía para la recuperación física y emocional de la madre, al ayudar a la instauración del vínculo madre-hijo.

Lactancia y vuelta al trabajo

Este fue el tema que tratamos en nuestra anterior reunión del grupo de apoyo. Irene se encargó de introducirlo y ahora nos deja esta entrada con muchas ideas que pueden ayudarnos a que la vuelta al trabajo sea más llevadera.

DURACIÓN DEL PERMISO POR MATERNIDAD

En España, el permiso por maternidad es de 16 semanas, ampliable en dos semanas por cada hijo en caso de parto múltiple. Una vez finalizado, el Estatuto de los Trabajadores establece que:

Las trabajadoras, por lactancia de un hijo menor de nueve meses, tendrán derecho a una hora de ausencia del trabajo, que podrán dividir en dos fracciones. La duración del permiso se incrementará proporcionalmente en los casos de parto múltiple.

La mujer, por su voluntad, podrá sustituir este derecho por una reducción de su jornada en media hora con la misma finalidad o acumularlo en jornadas completas en los términos previstos en la negociación colectiva o en el acuerdo a que llegue con el empresario respetando, en su caso, lo establecido en aquélla.

Este permiso podrá ser disfrutado indistintamente por la madre o el padre en caso de que ambos trabajen.” (Art. 37.4)

Una vez terminado este tiempo, quizás también se le puedan sumar las vacaciones anuales si aún no se han disfrutado…

En todo caso, incluso sumando vacaciones y lactancia, el permiso actual se queda muy corto teniendo en cuenta la recomendación de mantener la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, y lo ideal es que este permiso se fuese ampliando, progresivamente, al menos hasta esos 6 meses.

Por otro lado, a la hora de reincorporarse, se pueden valorar otras opciones, como puede ser una reducción de jornada o una excedencia sin sueldo.

En este sentido, el Estatuto de los Trabajadores nos indica que:

Quien por razones de guarda legal tenga a su cuidado directo algún menor de ocho años (…) tendrá derecho a una reducción de la jornada de trabajo, con la disminución proporcional del salario entre, al menos, un octavo y un máximo de la mitad”.(Art. 37.5)

Los trabajadores tendrán derecho a un período de excedencia de duración no superior a tres años para atender al cuidado de cada hijo, (…) a contar desde la fecha de nacimiento (…). Durante el primer año tendrá derecho a la reserva de su puesto de trabajo. Transcurrido dicho plazo, la reserva quedará referida a un puesto de trabajo del mismo grupo profesional o categoría equivalente”. (Art. 46.3)

Por supuesto, cada familia debe valorar su situación, los costes que esto supone, también los costes que se ahorra por otro lado al no tener que pagar guardería, niñera,… etc. Habrá quien no quiera utilizar esta opción o que no se la pueda permitir, pero también habrá quien pueda permitirse uno o dos meses, o un año… como digo, cada familia debe valorar y decidir según sus circunstancias.

En cualquier caso, en algún momento habrá que incorporarse… y al hacerlo, o más importante es tener claro que LA VUELTA AL TRABAJO NO SIGNIFICA EL FIN DE LA LACTANCIA.

Seguiremos viendo a nuestro bebé cuando no estemos trabajando, por lo que, como mínimo, podremos darle el pecho todo lo que queramos durante el tiempo que pasemos juntos.

COMPATIBILIZAR LACTANCIA Y TRABAJO REQUIERE UN PLAN PERSONALIZADO

Qué ofrecerle en ausencia de mamá:

En cuanto a qué comerá durante el tiempo en que su mamá esté trabajando… pues por suerte hay muchas posibilidades, por lo que cada familia debe buscar las opciones que mejor se ajusten a sus circunstancias, diseñando un “traje a medida” para su situación.

Algunas de las circunstancias que habrá que tener en cuenta y algunas posibles soluciones serían:

Edad del bebé

Si ya ha pasado los 6 meses y ya come sólidos, éstos se le pueden ofrecer en ausencia de la madre.

Si aún no ha cumplido los 6 meses, hay distintas opciones:

  • Extraerse leche y ofrecerla al bebé cuando la mamá no esté. Esta opción ayudará a mantener la producción, además de ser la mejor opción para el bebé… Se puede ofrecer por métodos distintos, para evitar posibles confusiones tetina-pezón.

  • Que le acerquen al bebé al trabajo, o acercarse a darle el pecho, si esto es posible (si la mamá trabaja cerca de casa o el bebé está en una guardería cerca del trabajo, se puede usar la hora de lactancia para ello)

  • Dar al bebé leche artificial

  • Adelantar papillas: sólo a partir de los 4 meses, se pueden ofrecer otros alimentos (con las pautas indicadas por su pediatra o enfermera de pediatría).

Quién cuidará del niño

Puede ser un poco distinto si quien se ocupa es el padre, los abuelos u otro familiar, una cuidadora, la guardería… posiblemente las personas cercanas al bebé ya conocerán sus hábitos, y las preferencias de los padres, aunque también pueden surgir discrepancias, y se debe acordar con ellos la forma de alimentación del bebé durante la ausencia de la madre, y la forma de dárselo.

Más allá del aspecto nutricional, esta es una elección importante, porque los bebés necesitan establecer vínculos con sus cuidadores. Siempre que sea posible, será mejor prever una “etapa de transición” unos días antes si es una guardería o una cuidadora desconocida para el bebé. Lo ideal sería permanecer ese tiempo junto a la cuidadora y el bebé para se vaya habituando a esa persona, a que es de confianza porque es amiga de mamá. En el caso de la guardería quizás no sea viable, pero se puede intentar. No se trata de entrar con ellos y marcharse al primer descuido, sino quedarse con él jugando y marcharse con él, al menos unos días antes de dejarle. En ese momento, el cambio más duro para el niño no es pasar unas horas sin tomar el pecho, sino pasar tiempo sin su madre.

Lugar y horarios de trabajo

Algunos aspectos que habrá que tener en cuenta para elaborar nuestro “plan”:

  • ¿El trabajo está cerca o lejos de su casa? Si está cerca, puede acercarse a dar el pecho, o que se lo acerquen.

  • ¿Jornada completa o reducida? Con una jornada reducida, posiblemente su hijo no quiera comer nada durante su ausencia.

  • ¿Jornada intensiva, jornada partida, trabajo a turnos, guardias…? Cada caso concreto necesitará una planificación a medida. Es interesante saber que en el caso de guardias de 24h, se tiene derecho a 3 horas por lactancia (1 por cada jornada de 8h).

Preferencias de cada madre

Algunas mamás preferirán usar un sacaleches, otras aprender a extraerse leche manualmente, a otras quizás les resulte muy incómodo extraerse y prefieran introducir leche de fórmula, algunas preferirán adelantar las papillas, otras no. Unas podrán dar el pecho en mitad de su jornada laboral, otras trabajarán sólo media jornada, otras quizás tengan guardias de 24 horas… Todo esto habrá de tenerse en cuenta a la hora de planificarse.

EXTRACCIÓN Y CONSERVACIÓN DE LA LECHE

Equipo necesario / conveniente:

  • SACALECHES: Hay multitud de modelos, puede ser manual o eléctrico

  • Neverita portátil con bloque de hielo.

  • Recipientes para la leche.

  • Un lugar más o menos tranquilo, privado, limpio, donde extraerse la leche (puede ser un despacho, lavabos, archivo, almacén…).

Es conveniente dar el pecho justo antes de salir de casa (incluso dos veces: una al despertarse, otra justo antes de salir), así como al llegar y todo el tiempo que se esté con el bebé. Durante los fines de semana la madre puede volver a amamantar a su hijo directamente lo cual facilitará el mantenimiento de la producción.

En el trabajo, se puede usar la pausa del café, o la hora de lactancia para sacarse la leche. Si en el trabajo hay una nevera, guardarla enseguida, o si no, en la nevera portátil que hayamos llevado. Aunque vayamos a usar un sacaleches, es recomendable aprender a extraerse a mano, para casos “de emergencia” o si algún día se olvida el sacaleches.

Se usará la leche extraída cada día para dársela al bebé al día siguiente. Si no se va a usar en unas 48 horas, será mejor congelarla.

La leche que se ofrece al bebé, una vez entra en contacto con la saliva, no se debe guardar para la siguiente toma, pues es un caldo de cultivo de gérmenes. Por ello, será mejor guardar la leche en cantidades pequeñas (50, 100 ml) e ir ofreciendo al bebé.

DUDAS FRECUENTES

¿Qué cantidad de leche extraída voy a necesitar? Al principio es una incógnita, por lo que será mejor dejar preparado “de más” por si acaso, en recipientes pequeños. Así, ofreceremos por ejemplo 50ml, si se los toma, se le ofrecen otros 50ml… en poco tiempo sabremos lo que le debemos ofrecer.

¿Cuándo empezar a sacarme leche? Mejor una o dos semanas antes de la incorporación, para ir acostumbrándote al sacaleches (que no cunda el pánico si no sale nada al principio, es normal!!) y poder hacer una “reserva”.

¿Puedo juntar leche extraída en diferentes momentos? Sí, se puede juntar la leche extraída en varias veces durante un mismo día, siempre que se encuentren a la misma temperatura (si tenemos una cantidad ya refrigerada de leche y queremos añadirle leche recién extraída, es mejor esperar a que esta se enfríe antes de mezclarla).

¿Debo congelarla? Dependerá del tiempo que vaya a pasar hasta su consumo. La leche se conserva bien 48h-72h en el frigorífico, y entre 3 y 6 meses en el congelador.

¿Qué recipientes puedo usar para almacenar la leche? ¿debo esterilizarlos? Se puede congelar en biberones, bolsas especiales, o sencillamente en cualquier recipiente de uso alimentario. No es necesario esterilizar los recipientes, basta con limpiarlos como el resto de utensilios.

¿Y si la leche huele raro al descongelarla? Es relativamente común y no significa que esté estropeada. Aunque puede ocurrir que ocasionalmente algún niño la rechace, por lo general no es así y tampoco resulta perjudicial para el bebé. Se puede evitar escaldándola antes de congelarla (poner al baño maría y retirar cuando empiecen a aparecer burbujitas en los bordes. Enfriar rápidamente –un poco de agua fría sirve- y congelar).

Segunda reunión del GALM: Inicio de la lactancia materna

El 28 de abril de 2011, tuvimos nuestra segunda reunión con otras madres como grupo de apoyo. En la segunda mitad de la reunión se trató un tema especialmente interesante para las embarazadas que asistieron. Aquí os dejamos el resumen que ha hecho Sandra, la moderadora de la reunión, con los principales puntos que se tocaron.


Inicio a la lactancia materna

Los inicios de la lactancia comienzan en el embarazo, cuando dedicas tiempo a recabar información de familiares y amigas que hayan tenido una lactancia exitosa. Los consejos de una madre con experiencia son muy valiosos en este caso. También en los cursos de preparación al parto, el tema de la lactancia suele estar muy presente.

Esta información es importante por dos motivos: uno, hacerte una idea de cómo serán los primeros días y adelantarte a los posibles imprevistos que puedan surgir, y otro, saber ignorar los malos consejos y los comentarios del tipo “se queda con hambre, tienes que darle un biberón” u “¿otra vez le vas a dar?”…, que suelen acabar en el fracaso de la lactancia si no tienes mucha seguridad en ti misma y en tu capacidad para amamantar.

Más tarde llega la hora de la verdad, el parto, y hay que poner en práctica todo lo aprendido. Lo primero, una vez ha nacido el bebé, es el contacto piel con piel. Durante las dos horas que siguen al nacimiento, el bebé vive un periodo sensitivo. Reconoce a su madre si está en contacto piel con piel con ella. Durante este periodo es capaz de girar la cabeza o buscar el rostro y los ojos de su madre, y gracias a las hormonas su olfato se agudiza y memoriza el olor de la madre, estableciendo el vínculo afectivo con ella. Si el bebé es depositado sobre el abdomen de la madre, el bebé será capaz de reptar hasta su pecho como se ve en este vídeo.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=Kjl9UBiVPqI]

El instinto de succión en ese momento, es más potente que nunca y hay que aprovecharlo. Estas primeras succiones te aseguran una adecuada producción de calostro, que es el primer alimento que recibe el bebe del pecho y que tiene todos los nutrientes que en ese momento necesita. Además produce un nuevo pico de oxitocina que previene las hemorragias postparto (uno de los principales peligros después de dar a luz) y favorece la contracción rápida del útero.

Claves para una lactancia exitosa:

  • No hay que tener prisa, cada bebé necesita su tiempo.
  • Una buena posición hará que el bebé tenga un buen agarre y evita dolores en los pezones y las temidas grietas. La boca del bebé ha de estar abierta y coger toda la areola, no solo el pezón.
  • Para evitar que el bebé se equivoque con la forma de succionar no hay que usar chupetes ni tetinas en la primeras semanas.
  • Los primeros días el bebé está más dormido, hay que aprovechar los momentos que está activo o emita sonidos y haga movimientos de búsqueda para ofrecerle el pecho sin esperar a que llore, que es un signo tardío de hambre.
  • Lactancia a demanda siempre. Al principio las tomas serán más largas y frecuentes.

Casos especiales

En ocasiones existen problemas o imprevistos que pueden entorpecer el inicio de la lactancia:

  • Pezones planos, no es necesario prepararlos durante el embarazo. Las hormonas del postparto y la succión potente del bebé ayudan, en la mayoría de los casos, a que el pezón salga y se alargue dentro de su boca, al menos durante las tomas.
  • El bebe está ingresado. Cada día hay más UCIs neonatales que permiten la presencia de la madre y la puesta precoz al pecho. Si no es posible amamantar al niño, la mujer puede sacarse la leche varias veces al día, y consultar si puede llevarla para que se la den al bebé.
  • Fármacos. Si la madre toma alguna medicación, es conveniente que se asesore con el pediatra. Hay listados actualizados muy completos sobre el tema, por ejemplo el de página del hospital de Denia (Alicante). La mayoría de los fármacos se consideran actualmente compatibles con la lactancia materna.
  • Cesárea. Hay que pedir estar con el bebé lo antes posible, incluso en el mismo quirófano o en la sala de recuperación, sobre todo si la cesárea se realiza con anestesia epidural. No es cierto que la leche suba más tarde en caso de cesárea, sino que cuando se tarda mucho en amamantar al bebé o se limita la frecuencia y duración de las tomas, se produce menos leche.

Si aparecen complicaciones, no hay que desesperarse, siempre hay solución. Puede recuperar la lactancia materna incluso si el bebé ya ha tomado biberones.

¿Alimenta el calostro?

La primera leche es el alimento perfecto para ocupar por primera vez el intestino virgen del recién nacido. Tiene una densidad inigualable de inmunoglobulinas y otras sustancias defensivas que protegen al bebé de infecciones y lleva un concentrado proteico y vitamínico reparador tras los esfuerzos realizados durante el parto.

Muchos recién nacidos hacen tomas pequeñas en los dos primeros días con el objeto de tomar muchas minidosis de este cóctel.

Si el bebé llora con frecuencia, no hay que interpretar a la ligera que tiene gases o está empachado, este líquido es muy fácilmente digerible y no produce estos trastornos. Lo más probable es que simplemente quiera más.

Conclusión

En definitiva, el inicio de la lactancia requiere de información, paciencia y apoyo, sobre todo de la pareja. Con todo esto y las ganas de dar la teta, casi cualquier obstáculo es salvable y las ventajas son infinitas. Así que no os perdáis la experiencia de amamantar a vuestros hijos y de darles el mejor alimento del mundo, porque querer es poder y dar de mamar, todas podemos.