¿Qué es un Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna o GALM?


Imagen tomada de la web Nacimiento en Libertad

Un Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna o, familiarmente para nosotras, GALM, es una organización de voluntariado social que apoya a madres o futuras madres que quieran amamantar a sus hijos a través de su experiencia y conocimiento.

Los Grupos de Apoyo ofrecemos servicio de asesoramiento a las madres o las embarazadas, realizamos reuniones periódicas en las que compartimos y generamos entre todas conocimiento, recomendamos prácticas que a nosotras nos han funcionado, y libros que nos han resuelto dudas y guiado en las lactancias de nuestros bebés. En algunos grupos, como el nuestro, también tenemos un teléfono de contacto al que puedes dirigirte si tienes alguna  cuestión que consultar que no pueda esperar a nuestras reuniones quincenales. A nuestras reuniones son bienvenidos los padres, compañeros, abuelas, suegras u otras personas que te apoyen en tu crianza; y por su puesto los bebés que son la otra parte implicada en el tándem que se crea a través de la lactancia materna.

Todos los organismos cuya finalidad es el fomento de la salud  y el cuidado de la infancia, como la OMS o UNICEF,  destacan como uno de las claves fundamentales para instaurar lactancias exitosas, el asesoramiento de los grupos de apoyo y la orientación madre a madre.

Nos parece interesante mencionar a continuación los resultados de una reciente tesis doctoral sobre los GALM, elaborada por Mª Pilar Sebastián. En sus conclusiones determina que los  grupos de apoyo contribuyen al bienestar de las madres y los niños/as, mejorando su calidad de vida y la de la comunidad en la que viven, y por tanto, pueden considerarse como importantes herramientas de promoción de la salud en la comunidad. 

Mª Pilar Sebastián, también menciona en su estudio, que las acciones de los GALM crean campaña de concienciación y reivindicación de derechos para el fortalecimiento de las condiciones que mejoren las prácticas sobre lactancia materna, crean entornos públicos para el amamantamiento, fomentando el apoyo y la construcción conjunta de la maternidad, reclamando la lactancia materna como la forma más saludable de alimentar y criar con apego a nuestros bebés.

Y citamos literalmente la última parte del capítulo porque nos ha encantado “Promocionar la lactancia materna es, por tanto, una forma de promocionar una sociedad futura más sana emocionalmente, con mayor bienestar y con mayor capacidad de amar”

 

 

Nueva agenda de reuniones del GALM

Como ya sabéis, en octubre comenzamos el II Curso de lactancia materna para grupos de apoyo, y se prolongará hasta diciembre. Por tanto, las reuniones del GALM durante este periodo se realizarán UNA vez al mes, coincidiendo con el ÚLTIMO JUEVES de cada mes a las 17:30h

Este es el calendario

31 de octubre – 28 de noviembre – 26 de diciembre

A partir de enero de 2014 volveremos a las DOS reuniones mensuales, pero cambiando uno de los días. Las reuniones serán quincenales y quedarán de la siguiente manera: SEGUNDO VIERNES y ÚLTIMO JUEVES de cada mes a las 17:30h

Este es el calendario

10 y 30 de enero

14 y 27 de febrero

14 y 27 de marzo

etc…

… iremos publicando más fechas

El lugar de las reuniones continuará siendo la sala de preparación al parto del Hospital Materno-Infantil de Badajoz

Diez claves para una lactancia feliz

1. Confía en tu cuerpo y en tu capacidad para satisfacer las necesidades de tu bebé.

Amamantar es una experiencia íntima y natural. Está comprobado que la leche de mujer es buena, excepcional e idónea para nuestra especie, la humana. Si no fuera así nos habríamos extinguido hace mucho.

Cuando el bebé mama estimula toda una orquesta orgánica que hace que se produzca más leche. La lactancia es una simbiosis que produce placer a ambos, es una estrategia de la naturaleza que se asegura de que se perpetúe, ya que durante millones de años se ha venido realizando siempre con éxito.

2. Busca información válida y respaldada por la evidencia científica.

Obtener información completa y actualizada te permitirá escoger con libertad tu estilo personal de crianza. Hay muchísimas referencias en nuestro blog también en OMS y UNICEF.

Desmontar los mitos sobre lactancia sería genial hacerlo antes de dar a luz, para que no te pille desprevenida y en un momento de vulnerabilidad emocional como es el puerperio. Ayuda mucho escuchar experiencias de otras mujeres, acudir a pedir información a los Grupos de Apoyo a la Lactancia Materna, no olvides que la lactancia tiene un gran componente cultural y es importante sentirte respaldada por tu entorno.

EvidenciaCientificaOMS

Descarga “Cuantificación de los beneficios de la lactancia materna: reseña de la evidencia” aquí o pinchando en la imagen.

3. Hay que empezar con buen pie.

Siempre durante la primera hora después del nacimiento es muy importante que el bebé tenga contacto piel con piel con su mamá, en este preciso instante el bebé se encuentra en alerta, despierto y su instinto de succión es poderoso. Si en ese momento te pones al pecho aprende a mamar correctamente. Dos horas después entra en un estado de letargo (6-12 horas) y luego es más difícil despertarlo.

Si no existe patología, cualquier mujer que desee lactar justo después del parto puede hacerlo, tanto si ha sido parto vaginal o por cesárea.

4. Evita en lo posible interferencias.

El uso de chupetes y tetinas durante las primeras semanas puede confundir la succión, ya que es diferente tanto el movimiento como la postura de la lengua, las mejillas y la mandíbula. En un bebé inexperto pueden confundirle y después rechazar el pecho o succionar como si se tratara del chupete-tetina, lo que puede producir grietas y diferentes lesiones debidas a un mal agarre. Piensa que el pecho no es solo alimento sino que es también amor y calor.

5. Qué es calostro y qué es leche.

El calostro es el alimento perfecto para un recién nacido, por varias razones:

  • Es extraordinariamente digerible

  • Tiene gran cantidad de proteínas, vitaminas y minerales

  • Concentración elevadísima de anticuerpos.

Ningún otro líquido es beneficioso para los primeros días de un bebé y mucho menos en prematuros que, por sus condiciones, necesitan un extra. Además, el calostro está concentradísimo en un volumen muy pequeño lo que beneficia también al bebé porque respeta su ritmo de adaptación a una nueva nutrición.

Después del calostro podríamos hablar de una leche de transición que se produce como al segundo o tercer día después de dar a luz (“subida de la leche”) y a partir de la tercera semana aproximadamente comienza a producirse una leche madura.

Nora Perez Con delicadeza

6. Vigila la posición y la succión.

Hay muchas maneras de dar el pecho, pero fundamentalmente deberíamos observar:

  • La barriga del bebé esté pegada a la barriga de la mamá.

  • Su espalda esté alineada con la cabeza.

  • La cabeza debe encontrarse de frente, sin girar el cuello.

  • Su boca debe abarcar la areola y el pezón.

  • Sus labios se encuentran evertidos, doblados hacia fuera.

  • Nariz y barbilla rozan el pecho.

En la mamá: Debe encontrarse con la espalda recta, cómoda y relajada.

Si todo está bien amamantar no duele, si existe dolor o percibimos que el bebé realiza algún sonido o chasquido vigilaremos la posición para perfeccionar la succión.

En las reuniones de los Grupos de Apoyo a la Lactancia Materna puedes ver cómo otras mujeres amamantan, cómo colocan a sus bebés y cómo maman. Una posición y succión eficaz evita las grietas y la congestión de los pechos.

7. Paciencia… Se necesitan muchas horas y estar muy cerquita para irse conociendo.

Los bebés necesitan tiempo y práctica para mamar con eficacia, a la vez que la mamá también lo necesita para ir reconociendo los recursos que va adquiriendo para satisfacer las necesidades de su bebé.

Para que progrese bien, un bebé debe mamar normalmente entre ocho y doce veces pero lo normal es que pida entre quince y dieciocho veces. Cada uno tiene su ritmo. Algunos maman muchísimo continuamente y otros no.

Mientras maman no sólo se están alimentando y asegurándose una buena producción, también disfruta de tu contacto, del calor de tu piel, de tu olor.

Dar el pecho provoca sueño, aprovecha a descansar mientras tu bebé duerme.

8. ¿Un pecho? ¿Los dos?

La leche cambia la concentración de agua, proteínas y grasa en la misma toma. Hay que asegurarse de “vaciar” un pecho y en la siguiente toma comenzar con el siguiente.

Puedes ofrecer el otro cuando se termine el primero pero si no quiere mejor respetar su decisión y esperar a la próxima toma.

Olvida el reloj y observa las necesidades de tu hijo. Limitar arbitrariamente las tomas a diez minutos cada pecho y cada tres horas, puede hacer que disminuya la producción, que no engorde y que esté irritado e incómodo.

9. ¿“Enganchado todo el día”?

Las primeras semanas los bebés maman muy a menudo. Estimulan los pechos para que produzcan más y más leche, para ayudarlo dale libre acceso a tu pecho siempre que pida o que tú consideres necesario. Evita mirar el reloj. No sólo el pecho alimenta, los bebés prefieren: CONTACTO + CALOR + COMIDA… y por este orden.

Sobre los tres meses pasan por una etapa en la que maman más de lo normal, son crisis de crecimiento, periodos de lactancia intensiva que usan para regular la producción de leche en relación a su demanda.

Sólo la mamá puede amamantar pero coparticipar en la crianza va mucho más allá de la alimentación del bebé: hay que cuidar también de la mamá, velar por la comodidad y las necesidades de las dos, responsabilizarse de otras muchas tareas cotidianas, ofrecer apoyo y confianza y, sobre todo, dar mucho amor.

10. Siempre a punto y en cualquier sitio.

Tenemos el alimento perfecto a la temperatura perfecta, sólo hay que darlo cuando lo necesiten, esto indudablemente es una ventaja en la sociedad en la que vivimos. No hay que lavar excesivamente los pezones, es suficiente con la ducha diaria.

También ayuda mucho llevar ropa cómoda y portear, ya que se mantiene la cercanía con el bebé ayudándolo al acceso al pecho.

(Imagen tomada de porteo natural)

La alimentación complementaria

 “El principal objetivo de la alimentación complementaria es que los niños se vayan acostumbrando gradualmente a la alimentación normal de los adultos… Me gusta el término complementario, porque indica bien claro que existe otro alimento principal (¿adivina cuál?), y que todo lo demás es solo un complemento.” Dr. Carlos González.

CUÁNDO

A partir de los 6 meses. Antes de este tiempo, el sistema digestivo del bebé no ha madurado lo suficiente como para digerir y procesar adecuadamente ningún otro alimento que no sea la leche materna. Excepcionalmente podrá introducirse antes la AC si es necesario, el bebé está preparado y muestra interés por la comida.

¿Cuáles son las señales que indican que el bebé ya está preparado?

  • El bebé se sienta solo y derecho sin ayuda

  • No empuja haca afuera con la lengua los alimentos que le damos a probar (reflejo de extrusión)

  • Muestra interés por la comida, e incluso intenta alimentarse por sí mismo.

  • Sabe mostrar hambre y saciedad con sus gestos (rechaza con la mano o cierra la boca)

También existen algunos posibles inconvenientes de ofrecerla después de los 8-10 meses, como que el bebé puede perder interés por los alimentos y podría verse afectada su capacidad de masticar así como la aceptación de nuevos sabores y texturas.

DÓNDE

Es muy positivo sentar al bebé a la mesa con los demás. Siempre que los hábitos alimentarios de la familia no sean muy inadecuados para un bebé será preferible ofrecer los mismos alimentos que toma el resto de la familia pero adaptados a la capacidad del niño. Si además el niño come a la mesa a la vez que los demás, se estará proporcionando al niño la función socializadora que tiene la comida para el resto de la familia.

CÓMO

Los nuevos alimentos se deben incorporar de uno en uno y con al menos una semana de separación.

No hay ninguna base científica para recomendar el ofrecimiento de un alimento antes que otro siempre que al principio se trate de alimentos sanos con poco potencial alergénico. Es indiferente empezar por la fruta, la verdura, los cereales, … Tampoco hay ninguna base científica para dar un determinado alimento a una determinada hora (cereales por la mañana, fruta por la tarde…)

Se debe empezar con pequeñas cantidades, sin forzar, que irán aumentando a medida que el niño las acepte de buen grado. La idea es ofrecer y, sobre todo, no obligarle jamás a comer. Cada niño tiene sus propias necesidades y sigue su propio ritmo.

Los alimentos deben ser variados, y se debe tener en cuenta su contenido energético, siendo preferible escurrir bien los alimentos y evitar caldos y sopas por su escaso aporte calórico.

No añadir azúcar ni sal a los alimentos. La ingesta de azúcar y sal en los niños mayores y adultos ya es demasiado alta, cuanto más tarde empiece a acostumbrarse, mejor.

Generalmente se recomienda no dar alimentos que suelen causar alergia, especialmente cualquiera que produzca alergia a un miembro de la familia, hasta los 12 meses. No obstante, una revisión llevada a cabo en 2008 por la ESPGHAN (Sociedad Europa de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica) concluyó que no se observa beneficio por el hecho de posponer la incorporación de alimentos potencialmente alergénicos.

Lo ideal es no incorporar las proteínas lácteas hasta el año. Ello incluye a la leche de vaca y sus derivados.

Dar el gluten (trigo, avena,centeno y cebada) con precaución. Recientes estudios en Escandinavia confirman que la lactancia materna disminuye el riesgo de celiaquía siempre que los alimentos que contengan gluten se ofrezcan muy poco a poco, cuando el niño todavía está mamando y alrededor de los 7-8 meses.

Los sólidos con riesgo de atragantamiento (frutos secos, palomitas de maíz…) se incorporarán a partir de los 3-5 años.

Los alimentos no necesariamente deben estar triturados, sino que basta que sean de consistencia blanda y puedan ser aplastados o troceados con un tenedor o por el propio niño con la lengua y el paladar. Tampoco son necesarios alimentos especiales para bebés y algunos de ellos, a parte de ser caros, llevan aditivos poco recomendables.

BABY-LED WEANING

Actualmente muchas familias optan por no introducir la AC triturada, sino ofreciendo a los bebés alimentos de fácil masticación en base a sus necesidades y gustos, y que formen parte de la dieta de los padres. Esta opción también es conocida como “Baby-led Weaning”. La nutricionista y directora adjunta de IHAN en Reino Unido, Gill Rapley, ha publicado recientemente un libro sobre esta forma de alimentación infantil llamado “El niño ya come solo” donde la autora, acogiéndose a las recomendaciones de la OMS, ofrece información sobre sus beneficios y explica cómo empezar la introducción de los alimentos.

¡SÓLO QUIERE COMER LO QUE LE GUSTA!

Las asociaciones americanas de pediatría y dietética indican que los bebés serán quienes escojan libremente los alimentos que los padres les ofrezcan (siempre que sean adecuados a nivel nutricional y variados).

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Nottingham (Inglaterra), ha descubierto que la mejor forma de introducir la alimentación complementaria, tras el periodo exclusivo de lactancia, es a través de pequeñas porciones de alimentos que el bebé come solo, en lugar de las tradicionales papillas. El estudio concluye que los bebés que empiezan a alimentarse solos con pequeñas porciones de carbohidratos, frutas y verduras y proteínas aprenden a regular su consumo de alimentos de forma natural.

NUNCA SE DEBE OBLIGAR A COMER A UN NIÑO.

Más pronto o más tarde todos los niños empiezan a interesarse por otros alimentos y mientras tanto la lactancia materna cubre sus necesidades, por lo nunca se debe intentar imponer a un niño la ingesta de una determinada cantidad de alimento.

Cada uno de nosotros necesita un aporte calórico distinto, razón por la que la alimentación no puede tomarse como una ciencia exacta. Y es que muchas veces el problema, como deja bien claro el Dr. Carlos González en su recomendable libro “Mi niño no me come”, es que nuestras expectativas o nuestra percepción de lo que ha comido no están acorde con la realidad. 

¿Y LA LACTANCIA?

Continúa siendo a demanda, (sin horarios, cuando el bebé quiera) y hasta los dos años o más. No se trata de sustituir ninguna toma por otros alimentos, sino de complementarla con estos. De hecho, se recomienda ofrecerlos DESPUÉS de la toma, aunque ello suponga que el niño tome menos de otras cosas. Lo que sería inadecuado es que por tomar primero otras cosas el niño deje de tomar la leche materna porque es la ingesta de leche la que sigue garantizando la correcta alimentación del bebé y la producción de la madre .

Además, gracias a la lactancia materna se enriquece el gusto por los alimentos en el bebé y posiblemente reciba mucho mejor los alimentos sólidos al reconocer el sabor que ofrecen . Una reciente investigación realizada por expertos de la Universidad de Copenhague demuestra que el sabor de la leche materna puede variar en cuestión de minutos y está condicionado a la dieta que realice la madre. 

Este es un resumen de la información obtenida en:

“Mi niño no me come” C. Glez; Alba LMSINA; LLLIBebés y más

Y siguiendo las recomendaciones de:

OMS; AAP; AEPED;  ESPHGAN   

Crisis de crecimiento del lactante

Hay una etapa durante la lactancia materna que preocupa de manera generalizada a muchas madres. Este momento suele situarse entre los 2 y 3 meses, cuando se producen cambios en el bebé y en la madre que algunas veces pueden disgustarnos.

Hablamos de crisis o brotes de crecimiento, y a pesar de su nombre no es nada negativo. Hay que entender que en el transcurso de la lactancia materna se pueden dar situaciones en las que se produce un desajuste entre la oferta y la demanda de leche.

Como es normal, las madres que damos el pecho nos planteamos un montón de dudas y/o mitos ante esta clase de “desarreglos” como: ¿se me habrá acabado la leche?, ¿se quedará con hambre?, ¿no le saciará mi leche?, ¿tendrá razón mi vecina y tengo que darle una ayudita?, ¿se me habrá secado el pecho?Investigando al respecto podemos advertir que estaríamos atravesando una situación muy frecuente llamada la crisis de crecimiento por supuesto, la solución no pasa por darle una ayuda del biberón. Veremos el porqué.

1.- ¿Qué es?

La crisis de crecimiento también es conocida como “los días frecuentes”, porque son dos o tres días en los que el bebé está más tiempo al pecho; lo reclama más a menudo. Además podemos escuchar o leer otras expresiones: “crisis del lactante” o “crisis de los tres meses”.

Comencemos por una aclaración. Al principio, cuando la lactancia aún no está totalmente instaurada, los pechos están llenos, duros y gotean; pero poco a poco la producción de leche se irá reduciendo para adecuarse a la demanda del bebé, normalizándose el estado de la mama. Generalmente, es alrededor de los tres meses cuando se produce esta normalización de la mama. La madre, de repente, nota que sus pechos ya no están tan duros y que incluso su tamaño es el de siempre (el de antes del embarazo).

En muchas ocasiones esto suele coincidir con una crisis de crecimiento del bebé, es decir, una etapa en la que el niño necesita más leche de la que produce su madre para seguir creciendo. Para conseguir la nueva cantidad de leche que necesita, aumenta el número de tomas y la intensidad de las mismas durante unos días, hasta que consigue de nuevo ajustar la producción a sus necesidades. Cuando estos hechos coinciden (pechos blandos y aumento de demanda) puede hacer que la madre piense que se ha quedado sin leche. A consecuencia de todo lo expuesto, la crisis de los tres meses es a menudo el momento en que se inicia la suplementación con leche artificial y el abandono paulatino de la lactancia materna. La sensación de rechazo y de falta de leche se apodera de la madre, aunque en realidad lo que está ocurriendo es perfectamente superable si se entiende y se maneja de forma adecuada.

Queda especificar que, según el bebé, pueden darse también brotes de crecimiento en otros momentos que pueden variar en función de cada díada madre-hijo. Estos son: A los 17-20 días de vida, y a las 6-7 semanas de vida.

2.- ¿Qué les pasa a la madre y al bebé?

Los síntomas de la crisis son notorios, tanto para la madre como para el bebé. En la mayoría de los casos:

  • Los pechos de la madre están más blanditos y no gotean (aunque algunas madres nunca llegan a “perder leche”). Parecen menos llenos pues ya no están tan hinchados ni pierden como los primeros meses. No notamos la “subida” de la leche, pero si apretamos los pezones sí sale leche.

  • El bebé mama menos y durante menos tiempo, ya no se pasa un buen rato prendido a la teta como lo hacía antes. Hace tomas más cortas y frecuentes.

  • Para colmo, generalmente, el bebé ya no engorda al ritmo que lo hacía los meses anteriores, pero esto es absolutamente normal.

  • Pueden disminuir las deposiciones del bebé.

  • A esto se suma que el bebé puede chuparse el dedo o meterse la mano en la boca lo cual se interpreta como una señal de que tiene hambre.

Entonces ¿qué ocurre en realidad?

Lo que sucede no es un desajuste, sino un ajuste entre la oferta y la demanda. Los pechos se han ajustado a lo que el bebé necesita. El bebé ya se ha hecho un experto en mamar y no necesita estar prendido tanto tiempo al pecho. La succión es más eficaz y come más en menos tiempo. Simplemente, lo que pasa es que el bebé está creciendo y su apetito ha aumentado, por eso se la llama crisis o brote de crecimiento.

3.- ¿Qué podemos hacer?

Sin la información adecuada, lo primero que se nos cruza por la cabeza es darle la famosa ayudita, es decir, reforzar las tomas con biberón, creyendo que así quedará más satisfecho. Pero ésta no es la solución si pretendemos seguir dándole el pecho, pues si reemplazamos el pecho por biberón, cuanto menos mame, menos estimulará el bebé la producción de leche.

Si queremos continuar con la lactancia materna, tenemos que escuchar al bebé, respetar sus ritmos para adaptarnos a sus nuevas necesidades. Esto es amamantarlo siempre que lo pida, las veces que sea. Si necesita comer más, pues sólo tenemos que alimentarlo más. Al ponerlo más al pecho aumentará la producción de leche. También se puede estimular la producción utilizando un sacaleches.

Cuando un niño está en plena crisis, puede resultar muy útil darle el pecho en penumbra y en silencio, puesto que cuantos menos estímulos externos haya, más tranquila será la toma.

No esperar a que el niño llore para ponerlo en el pecho, pues es posible que para entonces su ansiedad se traduzca en desesperación.

Amor y paciencia, mucha paciencia. Tal como ha llegado, la crisis se irá.

Fuentes consultadas:

http://albalactanciamaterna.org

www.aeped.es

www.crianzanatural.com

Reuniones del GALM: último jueves y primer viernes de cada mes

Debido a la gran afluencia de mamás y bebés a las últimas reuniones del grupo de apoyo hemos decidido organizarnos para poder realizar DOS REUNIONES MENSUALES:

– Una de ellas será como hasta ahora, el ÚLTIMO JUEVES de cada mes en el COLEGIO de MÉDICOS (Av. Colón, 21, el portal que está junto a Adeslas)

– Y la otra será el PRIMER VIERNES de cada mes en la CASA de la MUJER (C/ Padre Tomás, 2).

De momento, mantenemos el horario de 17:30 a 19:30 para ambas reuniones.

Estas fechas pueden ser modificadas si coinciden con un día de fiesta o puente y os avisaremos con tiempo a través del blog y de la página en facebook.

En el mes de abril, el primer viernes es Viernes Santo, así que la reunión tendrá lugar el 2º viernes del mes (13 de abril) en el salón de actos de la citada Casa de la Mujer.

Próximas reuniones del GALM en el Colegio de Médicos de Badajoz

Como os anunciábamos no hace mucho, vamos a cambiar nuestro lugar habitual de las reuniones del grupo de apoyo. La idea es mejorar las condiciones de confort tanto para los adultos como para los niños, así que a partir de ahora contaremos con el espacio que nos ofrecen en el Colegio de Médicos de Badajoz: el “Aula Social”

La dirección completa es Avenida de Colón, 21, Badajoz

Otra novedad es que vamos a ampliar el número de reuniones mensuales a dos, de forma que mantendremos el último jueves de cada mes en el Colegio de Médicos y añadiremos a nuestra agenda el primer viernes de cada mes. Aún falta por confirmar el lugar de reunión para los viernes, pero os mantendremos informados.

La creación de vínculos afectivos

Este fue el tema tratado en la reunión del grupo de apoyo del día 22 de febrero. Inma fue la coordinadora de la misma y la que nos ha dejado este interesante post sobre la creación de vínculos afectivos a través de la lactancia materna:

La lactancia materna tiene múltiples ventajas, pero entre todas debemos destacar dos de manera especial; la primera es ser una inversión en salud para nosotros y nuestro bebé; y la segunda es que la lactancia es un vehículo que favorece que se establezca un vínculo afectivo seguro en la relación madre-hijo, posibilitando el diálogo entre madre e hijo y el contacto con el exterior.

Según la O.M.S (Organización Mundial de la Salud) “Cuando un bebé llora entre amamantamiento y amamantamiento no suele ser por hambre. Es una llamada de atención para recibir mejores cuidados. Pide que le tengan en brazos más a menudo”. Los bebés son vulnerables y dependientes y la atención adecuada sentará las bases para un vínculo seguro y satisfactorio y la construcción de vínculos afectivos posteriores.

El amor, el contacto emocional, la empatía, son conceptos fundamentales para dar sentido a la primera relación y más privilegiada de un ser humano: la relación madre-bebé. Partimos de que siempre ofrecemos a nuestros hijos todo el cariño que les profesamos pero muchas veces nuestras obligaciones adultas nos alejan de contactar emocionalmente con las necesidades continuas de nuestros pequeños. La atención afectiva a nuestros hijos debe situarse en el mismo nivel de importancia o mayor que la atención que le prestamos a cualquiera de sus necesidades. Los vínculos afectivos establecerán la base de sus relaciones afectivas a lo largo de toda su vida. La función principal del vínculo que se establezca entre la madre y el bebé facilitará que éste pueda realizar una exploración segura del mundo exterior.

Partiendo de esta idea, vamos a centrarnos en el cómo la lactancia materna, en este caso, (siendo extensible a la artificial) contribuye a que establezcamos vínculos afectivos con nuestro hijo.

Mamar con los 5 sentidos:

La oralidad para nuestro bebé será la primera fuente de placer-displacer de su vida. Numerosos estudios realizados en animales muestran que las crías necesitan el constante cuidado y vigilancia de su madre para sobrevivir en la naturaleza.

El primer sentido que nos aborda como madres/padres tras el nacimiento de nuestro bebé es la vista. El bebé nace y nos busca con su mirada, todavía no tiene una definición visual total, pero es capaz de reconocer a su madre y su pezón, por esta razón la aureola se oscurece durante el embarazo, facilitándole así al bebé que haga diana y que encuentre la fuente de alimentación y de unión con su madre en sus primeras etapas de vida. El bebé es capaz de ver con total claridad a unos 20 cm de distancia, que curiosamente es la distancia a la que se encuentran los ojos de mamá cuando estamos dando el pecho.

El 94% de las miradas entre la mamá y el bebé, son propiciadas por nuestro bebé que está siempre buscando el refuerzo y la seguridad de verse reflejado en los ojos de su madre. Mientras damos el pecho, es importante mirar y ser mirado, porque así se establecerá una de las fórmulas más claras para reconocerse en la diada madre-bebé. En las primeras etapas de la lactancia, leer o ver la tele mientras nuestro bebé mama, es una distracción poco saludable para ambos, ya que nuestro bebé no sólo debe nutrirse de leche, sino que debe alimentarse de las miradas, los gestos y el cariño de su madre, que le harán crecer afectivamente. No hay que dar de mamar de manera mecánica sino que hay que saber mirar y escuchar.

Nuestro bebé puede escucharnos desde antes de nacer, de hecho se familiarizará con nuestra voz desde el quinto mes de embarazo. Cuando nace, su oído está a pleno rendimiento, sigue funcionando aunque está lleno de líquido amniótico, lo que le hará percibir la voz de su mamá casi igual que cuando estaba en nuestra barriga. Posteriormente, preferirá los sonidos agudos por ser los que más identificará con la voz de su madre.

Nuestro bebé percibe también nuestras emociones, por tanto si percibe emociones desagradables o el desagrado de sus cuidadores, cierra sus oídos a estas frecuencias aislándose de estas emociones negativas.

Como mamíferos, otro de los sentidos que favorecerá el reconocimiento por parte de nuestro bebé es el olfato. Nuestra cría puede encontrarnos fácilmente por el olor, por tanto es importante respetar la recomendaciones de no usar colonias o cremas con olor que despisten a nuestro hijo. El sentido del olfato se relaciona con el sistema límbico que regula las emociones, por tanto no debemos privar al bebé de nuestro olor natural.

El gusto es el sentido que está ligado inequívocamente a la lactancia, y durante las primeras etapas de vida de nuestro hijo será su principal fuente de información del mundo exterior, por eso la mayoría de los objetos que le resulten interesantes deberán pasar por su boca y su lengua para aprender de ellos e ir familiarizándose con los mismos.

Por último, pero no menos importante, establecer contacto piel con piel con nuestro bebé le va a hacer percibir el mundo y obtener las primeras informaciones del mundo exterior. El contacto piel con piel es tan importante, que forma parte de las recomendaciones médicas para un adecuado establecimiento de la lactancia materna o como una de las técnicas más favorables para el buen desarrollo de los bebés prematuros a través del método canguro.

A los niños hay que acariciarlos, los bebés que no son estimulados, según afirman varios estudios, se convierten en bebés con menos capacidad empática y parecen ser menos receptivos e inteligentes, lo que se ha denominado “cerebros tristes”. El contacto piel con piel les hace sentir que su mamá está a su lado; poder sentir nuestro pecho les hará percibir al mismo como el cordón umbilical que le sigue uniendo a su madre.

Durante las primeras semanas de vida, los bebés se identificarán como una parte de sus mamás y no entenderán la separación entre ambos, nos necesitarán al lado. La relación que nosotros establecemos con nuestros bebés es asimétrica, el adulto deberá adaptarse a los ritmos del bebé y no al contrario. El bebé se comunicará con nosotros a través de dos mecanismos: la sonrisa, por la que buscan la interacción, y el llanto, sobre todo cuando desaparezcamos de su campo visual. El llanto, a su vez, se establecerá en tres fases: una primera de protesta, segunda de desesperación ante la demanda no atendida, y después el retraimiento final y la supresión de la protesta. El llanto siempre será una demanda de necesidad para mantener el vínculo activo.

Como broche a este post, una frase de Michel Odent, a modo de reflexión, que resume en pocas palabras la importancia de crear un vínculo afectivo con el bebé nada más nacer: “Para cambiar el mundo hay que cambiar la forma de nacer”.

Así me llegó “Maire”

Me recreo con cierta nostalgia en los recuerdos de un embarazo lleno de sensaciones deliciosas y algunas molestias que hoy se me antojan entrañables. Siempre lo digo, soy afortunada por haber vivido los nueve meses consciente plenamente y ver cada día como un gran descubrimiento, y además al lado de un papá muy comprensivo.

Nuestro bebé llegó con la luz y las flores; en primavera. Maravilloso milagro el de parir, nació él y nací yo como madre. Sin embargo, jamás podría haberme imaginado que necesitaría asesoramiento para amamantar a mi hijo. ¿Es que dar el pecho no es lo más natural del mundo?. Pronto reconocí lo equivocada que estaba, efectivamente amamantar es lo más lindo y natural, pero no por ello está libre charcos en el camino. Además, la cultura del biberón tampoco ayuda mucho.

Recuerdo que estaba en casa y recibí un mensaje al móvil, era de mi ángel (ella sabe quién es), donde decía “Esta tarde reunión de grupo de lactancia…” Entonces pensé que aquello era una señal, es decir, quedaba esperanza para mis grietas y mis obstruidos conductos.

Así, el papá me animó aún más y decidimos acudir.

Cuando mi niño y yo llegamos, la sala estaba llena mamás con sus bebés. Mi cachorro (así lo llama amorosamente su papá) dormía junto a mis pechos en la mochila. Aquella tarde de mayo el tema de la reunión versaba sobre la incorporación al trabajo. Escuchaba y a la vez observaba tímidamente a cada mamá con su hijo o hija en brazos. Estaba emocionada, mil y un sentimiento tomaban forma en mi mente. Aumentaban las ganas de seguir con mi empeño de lactancia exclusiva, no obstante, sin querer algunas palabras y consejos desafortunados retumbaban en mi cabeza. Necesitaba contar mi pequeña historia. Realmente me sentía agotada, y confieso que al hablar me ruboricé. ¿Seré capaz de expresarme?, pensé. Creía que a mí y a mi bebé nos ocurría era algo propio de otro planeta. Sin embargo, aquellas mamás de Maire me hicieron sentir cómoda y en cuanto me dieron la palabra comencé a verbalizar todo aquello que me angustiaba. Hice saber que era la mujer más feliz del mundo, pero con muchas dudas y miedos. Me sentí escuchada y arropada. ¿Por qué? Pues, porque no me juzgaron, sino que, se limitaron a escuchar y a hacerme preguntas muy puntuales. Así sin darme cuenta yo misma estaba respondiendo a mis dudas. Lo que se llama una verdadera escucha activa. Con sus experiencias normalizaron la situación, que tanto me preocupaba. Entendí que me quedaban cositas por aprender y que deseaba más que nunca continuar con mi sueño de amamantar a nuestro hijo. Al mes siguiente volví a desahogarme y a hacer mil preguntas, que incluso había anotado para ellas. Desde entonces supe que quería ofrecer mi humilde experiencia, es esencial que la madre llegue a disfrutar plenamente de este maravilloso acto de amor, que es dar la teta a su bebé.

De entre todo lo que me llevé ese primer día, me quedo con dos ideas clave. Una es que la leche materna tiene la composición ideal y completa para cada momento y la otra es que la cantidad no es, no puede ser fija, porque va aumentando a medida que las necesidades del niño crecen. Entonces cobró sentido esta frase: Cuanto más mame tu hijo, más leche produces tú. Entendí que era una relación perfecta, es decir, mi hijo sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Diez meses después lo sigue haciendo. Aparqué bien lejos afirmaciones erróneas, como “A ver si tienes suerte: a mí se me fue la leche al mes; mi niño se quedaba con hambre y tuve que darle ayuda…” o “Dale sólo diez minutos cada cuatro horas”

Desde entonces incluyo a Maire en mis imprescindibles en la lactancia: los ojos de Hugo, la fuerza del papá, y el avituallamiento de la abuela.

Desde aquí, mil gracias.

Sonia Corrales Cáceres

Cambio de día en la reunión del GALM de febrero

En este mes de FEBRERO hemos tenido que realizar un cambio en el día de nuestra reunión del grupo de apoyo. En vez de el último jueves del mes será un día antes, el MIÉRCOLES 22, a las 17:30 en el “Aula joven” de la Concejalía de Juventud (Ronda del Pilar, 20). ¡Os esperamos!

(Imagen tomada de www.entremamas.org)

Ya sabéis que no tenemos un local propio donde podamos realizar nuestras reuniones, así que estamos intentando encontrar un sitio que se adapte a nuestras necesidades y esté lo mejor acondicionado posible para que podamos sentirnos cómodas tanto las mamás y papás como los bebés y niños más mayorcitos que corretean por todas partes.

Por ello puede que próximamente hagamos algunos cambios, así que ya os tendremos informados.

¡Ah, y perdonad las molestias!