Lactancia a ciegas

Plena, sin barreras ni prejuicios, alma a alma, piel a piel y solo un ruido, continuo, hermoso, único: el de su succión, el de ni más ni menos que dos labios carnosos y rojos, gorditos, preciosos, agarrados a mi pecho. Nada lo enturbia… paz, tranquilidad y delirio de las dos. Y luego un aroma también único, inconfundible, salvaje e incipiente, sale de sus mofletes cuando la beso una y otra vez. No hay barreras, no hay ceguera, no hay nada, solo somos una estampa maravillosa, somos, ni más ni menos que una madre dando teta a su niña.

Me llamo Susana y también soy miembro de “Maire”.

Desde que tuve a mi primer hijo, Sergio, que me enseñó a dar la teta, supe que tenía que hacer creer a las incrédulas, que esto era digno de ser vivido. Y bueno, pues ahora con mi hija Celia, de seis meses, estoy asegurándome de que lo de dar la teta va mucho, pero muchísimo más lejos de lo que son beneficios para mamá y bebé, más lejos de lo que supone lo práctico de olvidarse de bibis, termos, tetinas de no sé cuantas posiciones y demás. Que todo eso es cierto, lo sé, me consta, ya lo he vivido y lo ratifico.

Pero ahora, con el reto de la lactancia después del año, a cuyo carro creo que Celia va a apuntarse porque está chifladita con su “teti”, pues resulta que empiezo a esbozar experiencias extraordinarias de las que desearía que ninguna madre prescindiera en su vida. Y sí, yo soy ciega, bueno casi, digamos que solo percibo luz y colores, y para mí la lactancia es el símbolo de la plenitud más absoluta como madre. Me hace sentir única e insustituible para mis niños y eso, cuando se tiene una discapacidad, sea cual sea, es toda una fortuna.

La teta es la teta: da igual si ves o no, da lo mismo todo, tu hija llora y se calma con tu teta y nada la tranquiliza y le calma más que eso. Fuera dificultades: no hay números pequeños en el bibe, números que no puedes ver y que deben señalártelos con algo, preparártelo , si te dejas, etc. ¿Y las miradas?. Sí, ese “lenguaje no verbal” tan importante con los bebés, pues nada, mi niña también las succiona, también se las bebe porque la lactancia va tan, pero tan tan lejos de todo eso… Sí, es lo primario y lo primero, lo más animal, lo más instintivo, lo siguiente al vientre materno, algo sin precedentes en la vida, tanto de madre, como de bebé.

Y esta, además de otras cientos de miles, son mis razones de la teta, de la teta y de sentarme con mis compañeras de “Maire”, que, por fortuna, un día decidieron que formase parte del grupo. Y, como a Sonia, como a muchas otras, no juzgaron, solo escucharon y supieron sentir como yo siento. Y hoy considero casi una obligación moral estar ahí: sentarme a los pies de una cama, en un banco del parque, en la silla de un velador, sentarme, sentarme con ellas, conversar y mostrarles que no hay barreras en la lactancia, más que esas que a veces la sociedad o nosotras mismas nos queremos imponer pero que solo son de papel, y que se esfuman con un soplido.

Susana Mangut

Así me llegó “Maire”

Me recreo con cierta nostalgia en los recuerdos de un embarazo lleno de sensaciones deliciosas y algunas molestias que hoy se me antojan entrañables. Siempre lo digo, soy afortunada por haber vivido los nueve meses consciente plenamente y ver cada día como un gran descubrimiento, y además al lado de un papá muy comprensivo.

Nuestro bebé llegó con la luz y las flores; en primavera. Maravilloso milagro el de parir, nació él y nací yo como madre. Sin embargo, jamás podría haberme imaginado que necesitaría asesoramiento para amamantar a mi hijo. ¿Es que dar el pecho no es lo más natural del mundo?. Pronto reconocí lo equivocada que estaba, efectivamente amamantar es lo más lindo y natural, pero no por ello está libre charcos en el camino. Además, la cultura del biberón tampoco ayuda mucho.

Recuerdo que estaba en casa y recibí un mensaje al móvil, era de mi ángel (ella sabe quién es), donde decía “Esta tarde reunión de grupo de lactancia…” Entonces pensé que aquello era una señal, es decir, quedaba esperanza para mis grietas y mis obstruidos conductos.

Así, el papá me animó aún más y decidimos acudir.

Cuando mi niño y yo llegamos, la sala estaba llena mamás con sus bebés. Mi cachorro (así lo llama amorosamente su papá) dormía junto a mis pechos en la mochila. Aquella tarde de mayo el tema de la reunión versaba sobre la incorporación al trabajo. Escuchaba y a la vez observaba tímidamente a cada mamá con su hijo o hija en brazos. Estaba emocionada, mil y un sentimiento tomaban forma en mi mente. Aumentaban las ganas de seguir con mi empeño de lactancia exclusiva, no obstante, sin querer algunas palabras y consejos desafortunados retumbaban en mi cabeza. Necesitaba contar mi pequeña historia. Realmente me sentía agotada, y confieso que al hablar me ruboricé. ¿Seré capaz de expresarme?, pensé. Creía que a mí y a mi bebé nos ocurría era algo propio de otro planeta. Sin embargo, aquellas mamás de Maire me hicieron sentir cómoda y en cuanto me dieron la palabra comencé a verbalizar todo aquello que me angustiaba. Hice saber que era la mujer más feliz del mundo, pero con muchas dudas y miedos. Me sentí escuchada y arropada. ¿Por qué? Pues, porque no me juzgaron, sino que, se limitaron a escuchar y a hacerme preguntas muy puntuales. Así sin darme cuenta yo misma estaba respondiendo a mis dudas. Lo que se llama una verdadera escucha activa. Con sus experiencias normalizaron la situación, que tanto me preocupaba. Entendí que me quedaban cositas por aprender y que deseaba más que nunca continuar con mi sueño de amamantar a nuestro hijo. Al mes siguiente volví a desahogarme y a hacer mil preguntas, que incluso había anotado para ellas. Desde entonces supe que quería ofrecer mi humilde experiencia, es esencial que la madre llegue a disfrutar plenamente de este maravilloso acto de amor, que es dar la teta a su bebé.

De entre todo lo que me llevé ese primer día, me quedo con dos ideas clave. Una es que la leche materna tiene la composición ideal y completa para cada momento y la otra es que la cantidad no es, no puede ser fija, porque va aumentando a medida que las necesidades del niño crecen. Entonces cobró sentido esta frase: Cuanto más mame tu hijo, más leche produces tú. Entendí que era una relación perfecta, es decir, mi hijo sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Diez meses después lo sigue haciendo. Aparqué bien lejos afirmaciones erróneas, como “A ver si tienes suerte: a mí se me fue la leche al mes; mi niño se quedaba con hambre y tuve que darle ayuda…” o “Dale sólo diez minutos cada cuatro horas”

Desde entonces incluyo a Maire en mis imprescindibles en la lactancia: los ojos de Hugo, la fuerza del papá, y el avituallamiento de la abuela.

Desde aquí, mil gracias.

Sonia Corrales Cáceres

Vuestras experiencias con la lactancia

Muchísimas gracias a todas (y todos, que nos ha escrito un papá) por comunicaros y hacernos llegar vuestros relatos. Ha sido muy emocionante leerlos. Comprobaréis que hay experiencias de todo tipo porque cada mamá y cada bebé, cada papá, cada familia “es un mundo” privado y maravilloso al que nos habéis permitido asomarnos.

Entre todos estamos consiguiendo que la lactancia se vea como mucho más que un acto de nutrición que solo tiene sentido unos pocos meses. Por eso os damos las gracias, y también porque le habéis dedicado a vuestras historias todo el mimo y el cuidado y un tiempo que sabemos que es muy preciado.

Ahí van. Las hemos publicado por orden de llegada al correo.

Tenía muy claro, desde el día que me dijeron que estaba embarazada de mellizos, que quería darles el pecho. Contaba con la experiencia cercana de una amiga y no quería perderme semejante aventura. Mis niños nacieron antes de tiempo y tuvieron que estar un par de meses ingresados, por lo que los primeros contactos con la lactancia fueron con el sacaleches: no podía darles el pecho porque ellos aún no hacían succión nutritiva pero debía estimularmelo para asegurarme de que tendría leche cuando ellos estuvieran preparados. Y así fue… (leer más)

Recuerdo que por aquel entonces, embarazada de Sergio, que ahora tiene 4 años de los que está bien orgulloso, andaba yo tratando de encontrar un grupo de apoyo a la lactancia en la ciudad. Gente, en definitiva, que me ayudase a desempeñar aquella gran labor, natural, sí, pero que a la vez, se me antojaba difícil y que en ciertto modo, no sabría si podría desempeñar, entre otras cosas por mi problema de visión. Tuve suerte: encontré a una matrona experta en la materia pero que sobre todo, sabía enseñar, amaba a los bebés y encontraba solo los encantos que otorga la lactancia materna, tanto al pequeño, como a nosotras, y los transmitía como nadie. Total que todo se juntó… (leer más)

Pues el caso es que como Pablo tiene ya casi dos años (¡cómo pasa el tiempo!), más que hablar de mi experiencia de lactancia, podría hablar de mis experiencias, en plural, de lactancia, porque la verdad es que las situaciones, vivencias, problemas, dudas, etc, van cambiando mucho a lo largo del tiempo. Por eso, me gustaría hablar del momento que estamos viviendo actualmente, manteniendo una lactancia prolongada un poco a contracorriente de lo que se ve normal… (leer más)

Aprendiendo a caminar juntos

Esto no es un cuento de pan y pimiento, sino un relato sencillo que narra las sensaciones de la maternidad y paternidad, en conjunción con la lactancia, desde los ojos de mi hija Alba (que ahora tiene 3 años).

“Después de 9 meses de arrullo oscuro y calentito decidí que ya era hora de explorar otros mundos. El camino hacia la luz no fue fácil; mi cabeza se quedó atascada al final de un túnel y sentí que algo me succionaba … (leer más)

La historia de “ta”

“Ta” es como llama mi hija a la teta, su teta, mi “ex-teta” y la “requeté… ex-teta” de su papá… Estoy convencida de que ya soñaba con ella antes de nacer, porque en las ecografías no hacía otro gesto que no fuera mover la mandíbula y creo que hoy por hoy, es lo que más le gusta hacer.

La niña de la “ta” nació con los ojos abiertos y mirando al todo el mundo con una tremenda curiosidad y cuando a la media hora de nacer me la pusieron al lado, no dudó ni un solo instante en ponerse a mamar con apetito voraz… (leer más)

Ya no me siento culpable. No ha sido fácil, un feo sentimiento que me ha costado desalojar de mi cabeza, pero he decidido que no vale para nada (al menos para nada bueno). Todos hacemos lo que creemos mejor para nuestros hijos, y siempre es importante aprender de nuestros errores, ¡no nos queda otra!

Mi Niña Bonita nació hace 7 años y revolucionó nuestras vidas ¡somos papis!, pero también novatos. Todo era alegría, amor, miedo, confusión, instinto, emoción, teoría, práctica, buenos consejos, y no tan buenos… y con la lactancia igual… (leer más)

Será un punto de vista diferente -dijo mi mujer -¿por qué no participas y cuentas tu experiencia? -Imaginaos cómo se me quedó la cara -¿Cari, mi experiencia sobre lactancia?… -Pero como nunca he sido demasiado quisquilloso en mis convicciones, sentía que me abandonaban al tiempo que veía la necesidad de explicarlas… al poco, sólo se escuchaban los grillos a mi alrededor… En realidad que pueda o no servir de algo lo que aquí narraré, dependerá de las afinidades que encuentre en ello cada persona. En confidencia, a mí me ha servido de mucho, pues aunque el episodio no va más allá de un día, o mejor dicho, una noche cualquiera… (leer más)

No hace tanto estaba yo con mi pequeña Enma en brazos intentando darle lo mejor de mí. No es nada fácil, lo sé. Y es posible que cuando llevéis un montón de noches sin dormir se os ocurra dejarlo y buscar cualquier otra solución. Pero mi enana es una niña muy fuerte e independiente, capaz de todo y yo creo que, al menos en parte, su fortaleza se debe a que se supo querida y atendida en muchos momento. Tiene seis años y cuando las cosas van mal aún acude a mí y se conforta con mi pecho… (leer más)

Semana Mundial de la Lactancia 2011

Entre el 1 y el 7 de agosto se celebra en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2011 (aunque en España se celebra la primera semana de octubre) . Este año el lema es “¡Comunícate! Lactancia Materna: una experiencia 3D”

La Semana Mundial de la Lactancia fue instaurada oficialmente en 1992 por la OMS y UNICEF haciéndola coincidir con el aniversario de la Declaración de Innocenti sobre la protección, el fomento y el apoyo de la lactancia materna, que fue elaborada entre el 30 de julio y el 1 de agosto de 1990 en el Hospital de los Inocentes (Florencia, Italia)

La WABA (World Alliance for Breastfeeding Action) fue fundada en 1991 para apoyar a UNICEF y a los gobiernos a lograr el cumplimiento de los objetivos de la Declaración de Innocenti. Cada año elige un lema, y el de este año está relacionado con el cumplimiento de los siguientes objetivos:

  1. Motivar el uso de nuevos medios de comunicación para informar sobre la lactancia materna a un número mayor de personas.

  2. Crear e incremente los canales de comunicación entre diferentes sectores para que la información y retroalimentación sobre lactancia materna pueda ser accesible y mejorada.

  3. Desarrollar y ampliar las habilidades de comunicación en las capacitaciones sobre lactancia materna y salud.

  4. Motivar a otras personas a convertirse en nuevas defensoras de la lactancia materna.

  5. Explorar creativamente, apoyar, reconocer, e implementar enfoques de comunicación innovadores y ofrecer un espacio para que las personas desarrollen sus ideas.

  6. Ampliar el alcance de la defensa de la lactancia materna involucrando a grupos que tradicionalmente están menos interesados (ej. sindicatos, activistas de derechos humanos, ambientalistas, jóvenes).

Desde Maire apoyamos y promocionamos la lactancia, así que nos sumamos a la celebración y queremos hacer honor al lema pidiéndote una cosa: ¡Comunícate! Cuéntanos tu experiencia con la lactancia y nosotras la publicaremos.

Esperamos que nos trasladéis vuestras experiencias con vuestros bebés y que entre todas contribuyamos a fomentar la lactancia materna y a mejorar la salud de los bebés y las mamás de todo el mundo.

Y para que os animéis a enviarnos los relatos contándonos vuestra experiencia con la lactancia, os anunciamos que elegiremos el que más nos guste y le haremos un regalo especial a la escritora… o al escritor (también nos gusta que los papás se involucren).

Podéis enviarlos hasta el 15 de agosto a nuestro correo electrónico maire@amacaba.com y después los publicaremos en nuestro blog.

¿Por qué doy de mamar?

Se suele decir que lo que se siente al dar de mamar no se puede explicar, que hay que vivirlo, que es maravilloso… y es verdad. Pero a veces te encuentras con unas líneas inspiradas como las de esta madre, que aciertan a expresarlo de tal manera que a más de una nos ha hecho sonreír y emocionarnos.

Lo que vais a leer ha sido escrito por Myriam Moya, la mamá de Zambra, y publicado en su blog http://enminusculas-lilith.blogspot.com/. Podéis seguir la entrada en este enlace, pero aún así os lo dejamos también aquí.

My favourite things: ¿Por qué doy de mamar?

Yo no doy de mamar porque lo recomiende la OMS, ni porque sea lo mejor para mí, ni para prevenir la osteoporosis, ni en su momento porque quisiera evitar la depresión post-parto, ni para que mi bebé esté más san@ que otr@s o prevenga ciertas enfermedades en el futuro.

Yo no doy de mamar para oponerme a las hermanas que dan biberón, ni para ganarle ninguna batalla a la leche de fórmula, ni porque sea una moda o no esté de moda y me guste ir a la contra.

Yo doy de mamar porque desde que te concebí Zambra estoy enamorada de ti, porque 16 meses después de tú nacimiento sigo sin encontrar otra manera más hermosa de decirte que te quiero, que estoy aquí para ti cada vez que me necesites.

Yo doy de mamar porque me da la gana, porque me sale de la teta, porque me parece una simbiosis increíble la que hemos logrado, porque jamás me sentí más productiva, ni más nutritiva, ni más receptiva, ni más recíproca, ni más tuya, ni más mía.

Yo doy de mamar porque me hace feliz, porque te hace feliz, porque me permite bailar contigo en la quietud del atardecer, en la penumbra de la primera hora del día, bajo la rabiosa energía de la luz del sol o en el cobijo de la Sombra (la real y la propia).

Yo doy de mamar porque la naturaleza está ahí, porque no necesito controlar nada, porque me permite reencontrarme con generaciones de mujeres dentro y fuera de mi familia, porque estoy renaciendo y es tan hermoso.

Yo doy de mamar porque es algo vital, mágico, irrepetible, porque no ha sido un camino fácil pero ha valido la pena, porque hemos aprendido mucho juntas: yo de ti y tú de mí.

Yo doy de mamar porque soy tenaz, testaruda, cabezota, perseverante, capaz, porque soy lúbrica e intuitiva, porque con mi leche te trasmito la energía femenina que va de madres a hijas de generación en generación: el río de la vida.

Yo doy de mamar porque existen las jeringas y los sacaleches y los cirujanos expertos en frenillos submucosos y los antibióticos y los probióticos y las IBCLCs y la fuerza del grupo… y una voz amiga detrás de un teléfono, gràcies maca.

Yo doy de mamar porque hay un hombre que completa el triángulo, un gran padre que no tiene celos, un compañero de vida que apoyó mi decisión cuando fue cuestionada, que ha comprendido, que ha otorgado, que ha sido mi hombro en los momentos bajos, mi Dj, mi “amo de casa”, mi cocinero, mi enamorado, nuestro proveedor de Futuro.

Yo doy de mamar porque existe el Jazz, el Blues, porque mis senos han fluido durante horas escuchando la aguja arañar el vinilo, porque Ladies Sings the Blues, porque amo la noche y dormirte cada día al pecho es un gustazo y no una rutina.

Yo doy de mamar porque mis tetas son hermosas, increíbles, invencibles, porque no tienen vergüenza alguna de amamantarte libremente cuando lo necesites, estén donde estén.

Yo doy de mamar porque cada vez que me buscas en el lecho me siento tan loba, tan fuerte, tan mujer, tan madre, tan libre, tan yo…

Gracias por existir hija mía, por lucharte el inicio de esta lactancia junto a mí, por disfrutarla, por seguir haciendo posible tanta felicidad, te amo, estoy aquí, estás aquí… ahí fuera, el mundo a nuestro alrededor, gira, gira.

Myriam Moya

Somos madres…

… y este es nuestro pequeño homenaje a todas las madres que, orgullosas, dan la teta a sus hijos, porque así sienten y viven su maternidad.

EL CHIRIVEJE

Pimpollo, rey de tu madre, / miagirrina de la groria mesma

que cayó de los cielos desprendía / del botón reluciente d´una estrella:

no me jagas pucherinos / cuando yo te jaga fiestas;

ponme los ojillos tunos, / relámbiate con la lengua.

Jame´l angó, muchachete, / que voy a dalte la teta.

Míala, túmbate a la larga, / chachino, chuperretera

jasta qu´el cholro del pezón rebose / los bujerinos de tus tragaeras.

Asín, con genio, mu juerte, / manque t´aplastes las narices mientras

y endispués, de muchacho, se te note / que las tiés porrillúas y retuertas,

qu´a esos que tienen la naris picúa, / sus madres ajuyéronle las tetas.

Lucero, pan y condío, / espiguina de carne de mis eras,

suerbe p´adentro remetiendo juncia, / larga chupones atizando yesca

pa que aluego, cuando mozo, / naide te moje la oreja.

Rempuja tú con genio, chiriveje, / chupa jondo y bochinchea,

chiquinino de tu casa, / muñequino jormao de miel y cera

que derritió ´l aliento de tu padre, / que yo cuajé con sangre de mis venas,

que Dios jizo al igual que semos dambos / pa que tós devinaran tu nacencia;

remete´l jociquino bien p´adentro, / rempuja con to tu juerza,

que asín el chipitón saldrá seguío / con dos gorpes tan solo qu´arremetas.

Descudia tú, preciosino, / no te acagaces y aprieta,

mamque se ringuen tus narices guapas / y te se pongan retuertas,

que por esas señales se conocen / los muchachos castúos de tu tierra,

los hijos de las madres que son madres / tan aïna que Dios las jace jembras;

porque aquí, pa nusotros, tós sabemos, / com´una cosa mu cierta,

qu´a esos que tienen la narís picúa, / sus madres ajuyéronle las tetas.

El miajón de los castúos. Luis Chamizo