La creación de vínculos afectivos

Este fue el tema tratado en la reunión del grupo de apoyo del día 22 de febrero. Inma fue la coordinadora de la misma y la que nos ha dejado este interesante post sobre la creación de vínculos afectivos a través de la lactancia materna:

La lactancia materna tiene múltiples ventajas, pero entre todas debemos destacar dos de manera especial; la primera es ser una inversión en salud para nosotros y nuestro bebé; y la segunda es que la lactancia es un vehículo que favorece que se establezca un vínculo afectivo seguro en la relación madre-hijo, posibilitando el diálogo entre madre e hijo y el contacto con el exterior.

Según la O.M.S (Organización Mundial de la Salud) “Cuando un bebé llora entre amamantamiento y amamantamiento no suele ser por hambre. Es una llamada de atención para recibir mejores cuidados. Pide que le tengan en brazos más a menudo”. Los bebés son vulnerables y dependientes y la atención adecuada sentará las bases para un vínculo seguro y satisfactorio y la construcción de vínculos afectivos posteriores.

El amor, el contacto emocional, la empatía, son conceptos fundamentales para dar sentido a la primera relación y más privilegiada de un ser humano: la relación madre-bebé. Partimos de que siempre ofrecemos a nuestros hijos todo el cariño que les profesamos pero muchas veces nuestras obligaciones adultas nos alejan de contactar emocionalmente con las necesidades continuas de nuestros pequeños. La atención afectiva a nuestros hijos debe situarse en el mismo nivel de importancia o mayor que la atención que le prestamos a cualquiera de sus necesidades. Los vínculos afectivos establecerán la base de sus relaciones afectivas a lo largo de toda su vida. La función principal del vínculo que se establezca entre la madre y el bebé facilitará que éste pueda realizar una exploración segura del mundo exterior.

Partiendo de esta idea, vamos a centrarnos en el cómo la lactancia materna, en este caso, (siendo extensible a la artificial) contribuye a que establezcamos vínculos afectivos con nuestro hijo.

Mamar con los 5 sentidos:

La oralidad para nuestro bebé será la primera fuente de placer-displacer de su vida. Numerosos estudios realizados en animales muestran que las crías necesitan el constante cuidado y vigilancia de su madre para sobrevivir en la naturaleza.

El primer sentido que nos aborda como madres/padres tras el nacimiento de nuestro bebé es la vista. El bebé nace y nos busca con su mirada, todavía no tiene una definición visual total, pero es capaz de reconocer a su madre y su pezón, por esta razón la aureola se oscurece durante el embarazo, facilitándole así al bebé que haga diana y que encuentre la fuente de alimentación y de unión con su madre en sus primeras etapas de vida. El bebé es capaz de ver con total claridad a unos 20 cm de distancia, que curiosamente es la distancia a la que se encuentran los ojos de mamá cuando estamos dando el pecho.

El 94% de las miradas entre la mamá y el bebé, son propiciadas por nuestro bebé que está siempre buscando el refuerzo y la seguridad de verse reflejado en los ojos de su madre. Mientras damos el pecho, es importante mirar y ser mirado, porque así se establecerá una de las fórmulas más claras para reconocerse en la diada madre-bebé. En las primeras etapas de la lactancia, leer o ver la tele mientras nuestro bebé mama, es una distracción poco saludable para ambos, ya que nuestro bebé no sólo debe nutrirse de leche, sino que debe alimentarse de las miradas, los gestos y el cariño de su madre, que le harán crecer afectivamente. No hay que dar de mamar de manera mecánica sino que hay que saber mirar y escuchar.

Nuestro bebé puede escucharnos desde antes de nacer, de hecho se familiarizará con nuestra voz desde el quinto mes de embarazo. Cuando nace, su oído está a pleno rendimiento, sigue funcionando aunque está lleno de líquido amniótico, lo que le hará percibir la voz de su mamá casi igual que cuando estaba en nuestra barriga. Posteriormente, preferirá los sonidos agudos por ser los que más identificará con la voz de su madre.

Nuestro bebé percibe también nuestras emociones, por tanto si percibe emociones desagradables o el desagrado de sus cuidadores, cierra sus oídos a estas frecuencias aislándose de estas emociones negativas.

Como mamíferos, otro de los sentidos que favorecerá el reconocimiento por parte de nuestro bebé es el olfato. Nuestra cría puede encontrarnos fácilmente por el olor, por tanto es importante respetar la recomendaciones de no usar colonias o cremas con olor que despisten a nuestro hijo. El sentido del olfato se relaciona con el sistema límbico que regula las emociones, por tanto no debemos privar al bebé de nuestro olor natural.

El gusto es el sentido que está ligado inequívocamente a la lactancia, y durante las primeras etapas de vida de nuestro hijo será su principal fuente de información del mundo exterior, por eso la mayoría de los objetos que le resulten interesantes deberán pasar por su boca y su lengua para aprender de ellos e ir familiarizándose con los mismos.

Por último, pero no menos importante, establecer contacto piel con piel con nuestro bebé le va a hacer percibir el mundo y obtener las primeras informaciones del mundo exterior. El contacto piel con piel es tan importante, que forma parte de las recomendaciones médicas para un adecuado establecimiento de la lactancia materna o como una de las técnicas más favorables para el buen desarrollo de los bebés prematuros a través del método canguro.

A los niños hay que acariciarlos, los bebés que no son estimulados, según afirman varios estudios, se convierten en bebés con menos capacidad empática y parecen ser menos receptivos e inteligentes, lo que se ha denominado “cerebros tristes”. El contacto piel con piel les hace sentir que su mamá está a su lado; poder sentir nuestro pecho les hará percibir al mismo como el cordón umbilical que le sigue uniendo a su madre.

Durante las primeras semanas de vida, los bebés se identificarán como una parte de sus mamás y no entenderán la separación entre ambos, nos necesitarán al lado. La relación que nosotros establecemos con nuestros bebés es asimétrica, el adulto deberá adaptarse a los ritmos del bebé y no al contrario. El bebé se comunicará con nosotros a través de dos mecanismos: la sonrisa, por la que buscan la interacción, y el llanto, sobre todo cuando desaparezcamos de su campo visual. El llanto, a su vez, se establecerá en tres fases: una primera de protesta, segunda de desesperación ante la demanda no atendida, y después el retraimiento final y la supresión de la protesta. El llanto siempre será una demanda de necesidad para mantener el vínculo activo.

Como broche a este post, una frase de Michel Odent, a modo de reflexión, que resume en pocas palabras la importancia de crear un vínculo afectivo con el bebé nada más nacer: “Para cambiar el mundo hay que cambiar la forma de nacer”.

One thought on “La creación de vínculos afectivos

  1. Gracias por el post. Ya que no pude asistir a la reunión, estos escritos son geniales. Ojalá nuestra forma de actuar tenga resultado.

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